Características de la Iglesia Misional

munecos_msn.jpgUna de las prioridades más importantes de las iglesias locales es atraer gente para que venga a la iglesia (el edificio), algo así como buscar "paganos" para que se integren.  Este modelo comenzó en el Imperio Romano, especialmente cuando Constantino se "convierte" al cristianismo y el cristianismo se "convirtió" en la religión oficial de Roma.

Desde entonces, el "Modelo de Constantino" ha sido adoptado por las congregaciones de manera que cuando se habla de iglesia, muchas veces nos referimos al lugar físico donde se realizan los servicios.

Puede que se ofrezcan servicios de adoración y programas fuera de la edificación, pero muchas veces son vistos como cosas sin tanta importancia.

De esta manera, aquellas personas que quieran asumir la fe en la mayoría de los casos deben dejar sus culturas y venir a la iglesia.  En la mayoría de los casos la iglesia no va hacia donde ellos.  Es el modelo basado en el "ven a nosotros" y que ha funcionado en el mundo occidental hasta hace poco, pues sin mucho esfuerzo se lograba que las personas viniesen a la iglesia y se integrasen en su cultura.

En muchas oportunidades, los misioneros occidentales al salir de sus lugares plantaron iglesias con este modelo constantino en tierras no cristianas.

Muchos cristianos en todas las edades, han visto el Modelo de Constantino como un modelo con defectos y errores, Estos cristianos visto que el misterio de la Encarnación de Jesús es un llamado para que la Iglesia salga de su sitio "seguro" y avance en el mundo tratando de servir en función del mandato a buscar discípulos afuera. Estos son los cristianos misionales que se adaptan a la cultura en lugar de pedir a quienes están fuera de la iglesia para que cambien sus culturas y de esta manera puedan encontrar a Dios. Estos cristianos también tienen un sentido en la forma como deben a comunicar el mensaje de Cristo tanto con palabras como con hechos en los que se muestre el amor.

Ya lo dijo Mark Peske, un misionero a los Ojibwa

       Al principio, invitaba a las personas que iba conociendo para que viniesen a la iglesia, pensando que de esa manera iban a poder escuchar el Evangelio. Pero comencé a darme cuenta que le estaba dando a la iglesia un objetivo injusto. Les estaba pidiendo que viniesen a mi campo, donde yo era el líder, donde yo de pie les hablaba mientras ellos tenían que sentarse y escuchar. Se trata de una falta de valentía que hacia confiar más en que viniesen a un sitio donde yo era el jefe y ellos eran el público. Lo que tuve que aprender fue predicar el Evangelio en sus términos – en sus hogares, en sus barcos – como un amigo y de tú a tú.

Muchos hemos asumimos quedarnos en nuestras congregaciones en el sitio seguro esperando a que las personas vengan.  Pero seguramente el lugar más seguro para la Iglesia es ir donde está Jesús.

Lectura recomendada (en inglés) "The Local Church in Mission: Becoming A Missional Congregation in the Twenty-First Century Global Context" ("La Iglesia Local en Misión: Convirtiéndose en una congregación misional en el contexto global del siglo veintiuno") , Lausanne Occasional Paper no. 39, 2004"

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