Como ladrón en la noche

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1Tesalonicenses 5:1-7

INTRODUCCIÓN: La profecía de Harold Camping, a quien hoy consideran como un falso profeta, digno de recibir el castigo de  Deuteronomio 18:22,  decía: “Un gran terremoto sacudirá la tierra el 21 de mayo del 2011, uno que jamás el planeta haya sentido en su historia. Las tumbas se abrirán y los restos de las personas que murieron como verdaderos creyentes y seguidores de Dios resucitarán y se irán al cielo. Los cuerpos de los que no se salvarán serán lanzados sobre estiércol y arena, y sus restos se desintegrarán de la vergüenza ante los ojos de Dios; serán comidos por los gusanos y los animales. Así será hasta el 21 de octubre. Cualquiera que quede vivo después de ese día, será aniquilado por el fuego y nunca más será recordado”. Pero pasó el sábado 21 de mayo  y pasará el 21 de octubre, la otra fecha que él mismo está poniendo al no cumplirse la anterior,  y nada de lo que este hombre ha predicho se cumplirá. La razón es simple. Dios no ha revelado esa fecha a ningún  mortal; ese es su más grande secreto. ¿Qué puede pensarse de alguien que escudriñando las Escrituras llega a la conclusión de ponerle fecha al más grande evento de los siglos? Pero peor aún, ¿cómo pueden hombres y mujeres que aman al Señor seguir a alguien que no interpreta la Biblia correctamente? El error es mayor. Así que lo que se ha puesto de manifiesto con este “show escatológico mediático” es lo que el Señor nos dijo respecto a la antesala de su venida, que se levantarían falsos profetas cuyas enseñanzas tendrían como propósito confundir, si fuera posible, aún hasta los escogidos. Una gran decepción es  lo que ahora existe entre los seguidores del “profeta” Camping. Muchos de ellos vendieron sus propiedades y otros cuantos renunciaron a sus trabajados. Nos imaginamos  que esa gente necesitará de mucha ayuda espiritual, sicológica y hasta económica. ¿Se la dará Mr. Camping? ¿Cuál es la lección de todo esto? Por un lado seguir atentos a la forma como se disfraza el engaño  y denunciarlo (Mt. 24:36).  Pero también aprendemos la necesidad de tener una pasión más notoria por anunciar la venida de Cristo. Note lo que estos hombres y mujeres hicieron hasta lo último del día 21 de mayo: anunciaron un día de juicio sobre la tierra.  Aunque no creemos en las fechas terrenales, nosotros si debemos decirle a la gente que Jesús vendrá otra vez y que su venida será como “ladrón en la noche”. Que no es una broma de un lunático mediático, pero sí que su segunda venida  tendrá las siguientes incidencias según la figura de ladrón en la noche.

I.    LA VENIDA DE CRISTO COMO LADRÓN EN LA NOCHE REVELA LO REPENTINO DE ESTE EVENTO COMPARADO CON SU PRIMERA VENIDA   

1. La segunda venida será una gran sorpresa v. 2. Esto es lo primero que se destaca en este pasaje. Al parecer los hermanos de tesalonicenses se hacían la misma pregunta que nos hacemos hoy respecto al tiempo de su venida. Pero la verdad es que a ninguno de nosotros debe preocuparle  la fecha de su venida; en todo caso debe preocuparnos que aquel será el día de rendir cuentas delante del  que viene a juzgar a los vivos y a los muertos. Su venida será una gran sorpresa para la humanidad. Será como la muerte misma. Nadie sabe la hora ni el día en que ha de morir. Si así fuera, todos planificaríamos nuestra vida alrededor de esa fecha. La figura del “ladrón en la noche” nos revela lo repentino de este evento. El que sea “en la noche” también nos habla del tiempo donde nadie vela; se supone que todos están durmiendo. Como alguien dijo: “La noche es cuando hay tranquila indiferencia”.  Este texto tiene la misión de informarnos respecto a lo repentino de su segunda venida. El haberle puesto fecha a este evento lo que ha generado es más burla y escepticismo en los que ya se manifiestan incrédulos.  Algunos dirán que Harold Camping sorprendió al mismo Cristo  y  a los ángeles por cuanto él sí “supo” la fecha de su venida. Pero como en los días de Noé, esta generación perversa, incrédula y burlona será tomada por sorpresa. Jesús vendrá como el relámpago que  sale del oriente y se pone en  el occidente o como  un “abrir y cerrar de ojo”. Todo esto para indicarnos que la segunda venida de Cristo será el evento más rápido jamás conocido. No habrá tiempo de nada.

2. La primera venida fue silente ahora todos oirán. Cuando Jesús nació solo unos pocos supieron de su venida; ahora un  arcángel con voz de trompeta anunciará al mundo su segunda venida. Al principio entró en un pesebre; ahora descenderá en un Trono. Nació en una cuna de paja sostenida por troncos; ahora los arcos del  universo le quedarán pequeños para cuando aparezca en gloria. Cuando nació tuvo por compañeros a bueyes, asnos y ovejas; ahora cuando vuelva le acompañaran carros de fuego, guiados por los más diestros ángeles y arcángeles. Al nacer solo estuve allí María y José; ahora le acompañarán millones de almas redimidas que vendrán para la resurrección. En la tierra fue amamantado por los pechos de una mujer; ahora la tierra será el estrado de sus pies. Cuando nació sus padres no pudieron ofrecer un cordero sino palomas, porque era muy pobre; en su segunda venida, su trono será de oro puro y los reyes y naciones vendrán delante de él para reconocerle y adorarle. Cuando entró en Jerusalén lo hizo sentado en un asno; ahora cabalga  montado en un caballo blanco, seguido de miles de jinetes con vestiduras blancas, y en su muslo la inscripción que dice: “Rey de reyes y Señor de señores”. En su primera venida su ropa era la de un obrero, propia del oficio de un carpintero; ahora en su segunda venida su vestido será de realeza, ceñido con un cinto de oro,  sus cabellos serán blancos como la nieve, sus ojos como llamas de fuego, y sus pies mostrarán a un Cristo triunfante y victorioso donde todo lo ojo le verá. La humanidad toda tendrá que arrodillarse y reconocer que él es el Señor “para gloria de Dios Padre”. Todos le verán y le oirán.

II.    LA VENIDA DE CRISTO COMO LADRÓN EN LA NOCHE DESATARÁ UNA CONFUSIÓN COLECTIVA

1. De paz y seguridad a destrucción repentina v. 3.  En el evento de la segunda venida, Pablo hace alusión al estilo de vida que la gente  tendrá para cuando esto suceda, “… que cuando digan: paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer en cinta, y no escaparán” v. 3. En este sólo texto hay varias cosas que considerar. Por un lado está el reconocimiento que la antesala de la segunda venida será  precedida por una desidia colectiva; eso es, una marcada despreocupación. Unos estarán en todos sus negocios. Otros estarán viajando. Algunos estarán haciendo toda clase de deportes. Algunos estarán en las playas o montañas de vacaciones. Mientras que otros estarán practicando todo tipo de pecados. Y esto será así porque ellos pensarán que no hay de que inquietarse, pues hay “paz y seguridad”. Esto es el perfecto engaño donde Satanás habrá llevado a la gente. Será como en los días de Noé antes que sucediera el diluvio (Mt. 24:38, 39). Todos estaban tranquilos y en paz hasta que comenzó a llover; y entiéndase que antes del diluvio no había llovido. Vamos a verlo así. Los que hemos vivido en la tranquilidad de zonas rurales sabemos lo que significa vivir confiados. Hay abundancia de productos en todas las casas, los vecinos son buenos, todos se conocen. Bien  puede usted dejar su casa, pues todo está “tranquilo”. Pero a menudo olvidamos que en un instante, el fuego puede quemar todo lo que tenemos, y puede surgir repentinamente un ataque de algún vandalismo que destruya la paz y la seguridad. Cuando Cristo venga otra vez habrá una actitud de paz y seguridad y probablemente prosperidad por todos lados. No hará falta nada, ni habrán visto un desastre en muchos años. Al no creyente le parecerá que  no hay necesidad de pensar en Dios, porque sus propios esfuerzos les han provisto de todo lo que tienen. Pero en un momento como ese, el día del Señor vendrá sobre ellos en forma de destrucción repentina.

2. Su venida será para juicio. La primera venida de Cristo terminó con las palabras “consumado es”. Fueron las últimas palabras que puso fin a su agonía cuando moría por nuestros pecados. Ahora es justo que en su segunda venida venga como Juez. Los profetas desde mucho antes hablaron de la llegada del  “Día del Señor.” Ese día siempre fue conocido como el  momento de la historia cuando Dios derramará su ira sobre los impíos. De esta manera podemos ver que cuando el Señor Jesús Cristo venga para arrebatar a su pueblo comenzará a contarse el tiempo  cuando comenzará a derramar sus juicios sobre la tierra en el tiempo conocido como la Gran Tribulación. Pero la tragedia de este día es que muchos no estarán preparados. Así que cuando gritan: “Paz y seguridad “, engañando con esto a otros y engañándose así mismo, entonces se desatará en el gran día de la ira del  Señor. El tema del Día del Señor aparece más de 20 veces en la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Isaías 13:06 dice: “Aullad, porque cerca está el día de Jehová; vendrá como asolamiento del Todopoderoso.”. Y 13:09 dice: ” He aquí el día de Jehová viene, terrible, y de indignación y ardor de ira, para convertir la tierra en soledad, y raer de ella a sus pecadores”.  La verdad de este juicio como parte de la segunda venida lo corrobora Pedro en su segunda carta  (2 Pe. 3:10). Imagínese después de todo esto a Jesucristo sentándose en el Gran Trono blanco y todos los hombres, grandes y pequeños delante de él para escuchar su sentencia final (Apc. 20:12).

III.    LA VENIDA DE CRISTO COMO LADRÓN EN LA NOCHE ES UNA CONVOCACIÓN PARA LA MÁS COMPLETA VIGILANCIA

1. ¡No sea sorprendido v. 4! Ahora bien, si lo anterior expuesto será repentino e inesperado para los que no aguardan la venida del Señor, no debe ser esta la misma situación para los que sí esperamos aquel día glorioso. Así tenemos que  Pablo, después que ha explicado la triste realidad a la que se enfrentará el no creyente, pasa a decir que los creyentes no están viviendo en tinieblas “para que aquel día os sorprenda como ladrón” v. 4. Lo que Pablo está mencionando es que el creyente no será sorprendido ese día. La razón es porque si el no creyente anda en tinieblas, el que vive en Cristo anda en  luz como él está en luz. El hecho mismo que el creyente sea un “hijo del día” le hace estar preparado v. 5. Jesús dijo que el que me “sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”. Si Cristo mora en el creyente a través del Espíritu Santo, eso es garantía para no ser sorprendido cuando Cristo venga. Cuando se vive en la luz todos los días se espera a Jesús. Por lo tanto, la exhortación para cada creyente es a que “no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios” v. 6. El creyente no puede vivir como viven los demás en relación a esto de la segunda venida. No puede vivir en una total indiferencia y despreocupado como viven los que rechazan a Cristo. Los discípulos de Jesús se durmieron cuando él más les necesitaba, de modo que cuanto vinieron para arrestarle fueron sorprendidos y reaccionaron de distintas formas. El mismo Jesús ha recomendado que velemos y oremos por cuando no sabemos la hora ni el día cuando él volverá. Que seamos como las cinco vírgenes sensatas que tenían aceite en sus lámparas para cuando llegó su Señor (Mt. 25:1-13).

2. Despiertos como solados v. 8. Se dice que si un soldado romano se dormía en su guardia pagaba su culpa con la muerte. Era una falta imperdonable.   Frente a lo eminente de ese día se nos ordena, además de ser sobrios, a que nos vistamos con la “coraza de la fe y del amor, y con la esperanza de la salvación como yelmo” v.8. Esto nos habla de una vestimenta de soldado. Si estas tres joyas imperecederas son las que adornan nuestras vidas hasta que Cristo venga, no sólo estaremos debidamente preparados para aquel día, sino que seremos bienaventurados de acuerdo a la visión de Juan sobre la repentina venida de Cristo: “He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza” (Apc. 16:15). El apóstol Pedro al recomendar la manera cómo debiéramos andar antes que Cristo venga, nos conminó de esta manera: “Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir…! (2 Pe. 3:11). El gran propósito de la segunda venida queda dibujado en las siguientes palabras: “Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, quien murió por nosotros para ya sea que velemos, o durmamos, vivamos juntamente con él”  v. 9, 10. Vivir con el Señor para siempre es la meta de la segunda venida.

CONCLUSIÓN: El Señor Jesucristo vendrá “como ladrón en la noche”. Creo que esta es la mejor descripción bíblica para representar su segunda venida. Nadie sabe ni la hora ni el día cuando sucederá esto. En esta figura encontramos el elemento de lo repentino y sorpresivo. Se presta, además, para indicarnos la convulsión que traerá su venida a un mundo que pensará que todo está en paz y en tranquilidad. Muchos no creerán que será cierta la destrucción que traerá su venida. Pero también esta figura nos enseña a los creyentes cuán importante será que estemos preparados; que no “durmamos sino que seamos sobrios”. Que como lo dijo Pedro:  “Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, !cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir…!” (2 Pe. 3:11). “Como ladrón en la noche”,  así será la venida del Hijo del Hombre. Esto requiere de nuestra más absoluta vigilancia, pero sobre todo de nuestro más decidido testimonio. Hemos de anunciar que Cristo viene pronto para salvación y para juicio.

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