Del escritorio de Julio Ruíz

Escogidos sin ser los mejores

escogidos sin ser los mejores

Mateo 4:18-22

¿Qué le viene a la mente cuando usted piensa en político, en un equipo de fútbol o en una película? Ahora bien ¿en qué piensa cuando escucha la palabra “cristiano”? Para algunos, ellos son unas personas aburridas que no se ríen ni se gozan. Para otros, ellos son unos que siguen a un tal Jesús. Sin embargo, ¿sabía usted que hay muchos que se llaman cristianos y no son seguidores de Cristo? ¿Sabía usted que hay partidos políticos que llevan el nombre de cristianos? Por cierto, los primeros seguidores de Cristo no se les llamaba “cristianos”; este fue más bien un término despectivo.

De acuerdo con Hechos 11:26, encontramos que a los primeros cristianos se les conoció como “discípulos”. La palabra “cristianos” aparece solo tres veces en la Biblia, mientras que la palabra “discípulos” la encontramos 281 veces. “Discípulos” es la palabra más adecuada para describir a un seguidor de Jesús.

Este tema tiene que ver precisamente con la escogencia de los primeros discípulos. Este acto tiene un trasfondo y contexto histórico muy importante. Todos los niños hebreos asistían a la escuela para aprender la Torá a partir de los cincos años. Cuando cumplían los diez ya todos conocían la Torá. A los diecisiete años, si pensaba en una carrera necesitaban buscar un rabino para convertirse en su discípulo (“talmadin”). Una vez que escogían el rabino, deberían sentarse a sus pies. Estando con él, el rabino le hacia una serie de preguntas y de pruebas para saber si el candidato era digno de ser su discípulo.

De esta manera el rabino escogería al discípulo más listo y aventajado de todos como su discípulo.  ¿Por qué tanta exigencia de parte del rabino? Porque la meta era que cada uno de esos discípulos se volviera como uno de ellos, sabiendo y haciendo lo que ellos hacían. ¿Llenaron los discípulos de Jesús todas estas exigencias previas? Bueno, de esto se trata el presente mensaje. ¿Cuáles principios se pueden ver en la manera cómo Jesús escoge a sus discípulos?

Jesús siempre escogera a los más dispuestos, aunque no sean los más capaces

Hombres sin letras y del vulgo

Mateo 4:13. El texto de nuestro mensaje nos dice que Jesús escogió primero a dos hermanos pescadores (Simón y Andrés), y después a dos más (Juan y Jacobo) del mismo oficio. Lo primero que vemos acá es que Jesús, contrario a la metodología rabínica, escogió a hombres sin mucha preparación y cultura académica, que sería lo más indicado para alguien que iba a comenzar un movimiento con repercusión mundial. Pero no fue así. Los hombres que Jesús escogió fueron del vulgo, según fueron calificados más adelante por las autoridades religiosas (Hechos 4:13).

¿Qué nos dice el hecho que estos primeros discípulos eran pescadores? Que eran de la banca, de los suplentes; no eran los mejores para estar al frente. Lo primero que uno comienza a ver en este equipo del Maestro es que ellos eran hombres sin ningún carisma o algún potencial personal. Y si alguien que se especializa en buscar el personal para una empresa, le aseguraría a Jesús un total fracaso con los hombres que escogió. Pero en esto consistirá la grandeza de Jesús como rabino, pues escogió a los menos capaces, pero fueron los más dispuestos.

Hombres dispuestos a ser usados.

John MacArthur ha dicho a este respecto lo siguiente: “Dios se brincó a los sabios de aquel tiempo. Los grandes eruditos estaban en Egipto; la biblioteca más grande en Alejandría; los mejores filósofos vivían en Atenas; y el poder se hallaba en Roma. Él dejó fuera al historiador Heródoto, al gran pensador Sócrates, y a Julio César. En su lugar, escogió a hombres ordinarios que parecían una mala broma. No a rabinos, ni maestros ni a expertos religiosos”.

Así, pues, Jesús escogió lo ultimo que el mundo del conocimiento y la sabiduría podían pensar, porque el propósito de Cristo no era para que el trabajo que harían en el  mundo dependiera de ellos, sino de lo que Cristo iba hacer a través de ellos. La gente con mucho talento y conocimiento se le iba a interponer en el camino y a lo mejor nunca iban a depender de él para el trabajo al que fueron llamados.

Con esto Jesús les enseñó que su poder en esos vasos débiles era infinitamente más grande que el mayor de todos los talentos sin él. De igual manera, Dios quiere usarte como eres, con lo que sabes, aunque no seas un discípulo como los escogidos por los rabinos, pero si escogido por Jesús.

Jesús nos escogerá primero, antes que nosotros le escojamos a Él

 “Venid en pos de mi”

Mateo 4:19. Esto fue lo que dijo en la invitación que extendió a los discípulos que llamó.  Hemos hablado de la diferencia del llamado a los discípulos entre Jesús y los rabinos de su época. Solo los mejores eran escogidos. Todo dependía del rabino si le gustaba para ser su discípulo. Así que ser seleccionado era un privilegio para luego estar a los pies de ellos y oír sus enseñanzas. Lo que pasó con los discípulos de Jesús fue todo lo contrario.

Ellos ni siquiera tuvieron que sentarse a sus pies, porque él mismo fue quien los buscó cuando ellos no lo estaban buscando. Este fue el llamado: “Venid en pos de mí”. En esto vemos algo extraordinario. Jesús descendió de su cátedra para buscar a quienes le acompañarían por unos tres años.

¿Sabe usted lo que esto significa? No se trata de que yo haya escogido a Jesús, sino que el me escogió primero. Esto debe darme confianza. El mismo Jesús va a decir después que no fuimos nosotros, sino que él nos escogió, y nos comisionó para estar con él y para que lleváramos fruto (Juan 15:16). Quiénes éramos para que él nos escogiera. No éramos los mejores, qué bueno es Dios. No fuimos nosotros, sino que el nos escogió primero.

Jesús nos escogió, pero nos presento las condiciones del discipulado

Dejar el trabajo que aprendieron

Mateo 4:20-22 Una de las cosas que vemos en este texto es la respuesta inmediata que los discípulos dieron. Por cierto, no es la manera como mucha gente en el día de hoy responde al Señor ante su llamado. Observen esto: Pedro y Andrés “inmediatamente …

DEJARON sus redes y lo siguieron”. Santiago y Juan hicieron lo mismo: “Inmediatamente DEJARON la barca y a su padre, y lo siguieron”. ¿Por qué se mencionan estas dos cosas? Porque ambas representan lo más importante en la vida. El bote y las redes representan la manera en la que nos ganamos la vida. Cuando se habla de la familia, en este caso el padre, eso significa las relaciones más intimas a las que le debemos tanto afecto.

Lo que todo esto representa es que Jesús tiene que ser lo más importante antes que otra cosa. Es verdad que algunos Dios no les pedirá que dejen a su familia o su carrera, pero otros ya él nos lo ha pedido y hemos tenido que tomar la decisión de dejar lo que más amamos. Para hacer la obra misionera mundial, muchos tienen que dejarlo todo, como los discípulos.

¿Qué cosas tuvieron que dejar los discípulos?

Hace años alguien escribió lo que los discípulos tuvieron que dejar para llegar a ser los discípulos de Jesús. Dejaron las redes que por tanto tiempo habían usado; aquellas que tantos peces habían atrapado. Dejaron las barcas, aquellas que navegaron en los tantos lagos, su lugar de trabajo.

Esas barcas eran su medio de vida y de sustento. Dejaron a sus familias; todos aquellos seres amados que formaban parte de su intimidad, de su cotidianidad y la razón por la que todos ellos vivían. Dejaron su dinero, todo aquello que habían ahorrado durante su vida para el sustento de la familia y para cubrir sus necesidades futuras. Dejaron los amigos con los que se asociaban desde su juventud. Y para ser pescadores de hombres era necesario que se dispusieran a seguir u vivir con su Maestro.

Esto planteaba una vida austera de entrega y de sacrificio. Jesús no tenía donde recostar su cabeza y seguramente que ellos tampoco. Hubo ocasiones donde ellos pasaron hambre. Pero observe la recompensa de seguirle (Mateo 19:27-29). Si bien es cierto que es mucho lo que dejamos al seguir a Cristo, será mas grande lo que recibiremos después

Jesús nos escogió para que nos reprodujéramos en otros

Y os haré pescadores de hombres

Mateo 4:19b. Al escogernos, Jesús cambia lo que somos y hacemos. Nos amó, nos buscó, nos compró y nos eligió. Vea este privilegio. El Dios que eligió a Adán, Noé, Abraham, Moisés, David y a los discípulos, nos ha elegido a nosotros. Venimos a Jesús exactamente como somos, pero él no nos deja en la misma condición. 

En su escogencia, él nos cambia.  Y ahora la comisión que dio a sus discípulos, también es para nosotros. La oración “os haré” es tarea de Dios. Es el trabajo del Escultor divino. Es por eso por lo que transformó a Pedro de “una caña débil” a una roca. Cambió a Juan, el llamado “Hijo del Trueno”, al discípulo del amor. Y así como Dios le dijo a Adán y Eva que fueran fructíferos y se multiplicaran, nacemos para reproducirnos, nacemos de nuevo para dar frutos. 

La tarea de un discípulo es otro discípulo. No seremos auténticos discípulos hasta que no produzcamos a otros discípulos. Jesucristo les dijo a esos hombres que escogió: “Os he puesto para vayáis y llevéis muchos frutos”. Es hora de saber que fuimos salvos para contribuir en la salvación de otros. Si no hacemos esto ¿quién más podrá hacerlo?

¿Cómo demuestras que eres un discípulo?

La señal más visible que somos discípulos de Cristo es que estemos dando frutos. Si usted no está haciendo eso, usted solo es un creyente que solo está recibiendo. La prueba final a la que fueron sometidos los discípulos de Cristo fue la de llevar frutos. El mismo Jesús les dijo que su Padre celestial se glorificaba en la medida que ellos daban frutos (Juan 15:8).

Antes de ascender a los cielos Jesús dejo la más grande comisión de la que se tenga conocimiento (Mateo 28:18-20). En el griego las palabras “ir”, “bautizar” y “enseñar” son participios, cuya fuerza se deriva del verbo imperativo “hacer” discípulos. Jesús resumió su misión, diciendo: “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”. Si no nos unimos al Señor en esta misión, no podremos ser sus discípulos.

Somos responsables de todas las personas que están cerca de nosotros para que las llevemos a Cristo. Un día los libros serán abiertos y los que no se encuentren inscrito allí, serán lanzados al lago de fuego (Apocalipsis 20:15). ¿Sabe usted lo que significa que su más cercano amigo sea lanzado a ese lugar? ¿Qué hizo por él?

Escogidos sin ser los mejores

Jesús escogió a sus discípulos no porque eran los mejores, sino porque él sabía que todos ellos estaban dispuestos. ¿Se dio cuenta que cuando Jesús les llamó la palabra más notira fue “inmediatamente”? No hubo en ellos dilación, ni siquiera en el caso de Mateo, el publicado. Aquellos discípulos provenían de muy baja preparación. Fueron tratados como gente el vulgo, sin letras y sin conocimiento alguno. Fueron ellos los que Jesús escogió para que estuvieran y anduvieran con él.

Todos dejaron lo que más querían y se convirtieron después en los pescadores de hombres. Fueron ellos los que trastornaron al mundo de su tiempo. Cristo hizo en todos ellos la diferencia. ¿Nos hemos preguntado que fueron esos hombres los que cambiaron la historia de la humanidad? ¿No es maravilloso pensar que fueron ellos los que escribieron gran parte del Nuevo Testamento?

Mis amados, Dios no te ha escogido porque seas el mejor, sino porque ha visto en ti la disposición de seguirle. Dios no tiene a nadie más sino a ti para seguir escribiendo la historia de su evangelio entre los hombres. Si tu fracasas, su evangelio fracasará. Déjate usar por él para su gloria eterna.

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Julio Ruiz

Venezolano. Licenciado en Teología. Fue tres veces presidente de la Convención Bautista en Venezuela y fue profesor del Seminario Teológico Bautista de Venezuela. Ha pastoreado diversas iglesias en Venezuela, Canadá y Estados Unidos.
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América
América
2 meses de haberse escrito

Que maravillosa enseñanza y que gozo tenemos de haver sido escogidos, sin merecerlo sin ser los mejores es solo su gracia inefable aleluya! Muchas gracias por subir estas enseñanzas tan edificante. Dios les bendiga.

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