Lloras

Lloras, Señor, por tu pueblo.
Hablas y nadie escucha.
Corremos, corremos y nunca llegamos.
Segamos, segamos y no nos llenamos.

Nos levantamos hoy con entusiasmo,
nuestro deseo de servirte fuerte;
mas mañana, mañana otros asuntos
inundan nuestra mente.

Ansiedad nos impulsa a movernos
por temor a perder lo que tenemos,
cayendo presos del mundo
que promete hoy sostenernos.

Tus promesas que ayer escuchamos;
hoy, con ligereza olvidamos,
pues, nuestro corazón nos impulsa a movernos
por emociones que no controlamos.

Lloras, Señor,
y no comprendemos
que es tu amor que te lleva
a permitir lo que hoy no entendemos.

-Lourdes Martínez

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