Proverbios, propuestas para una vida mejor – La Adquisición suprema

Con el presente artículo iniciamos una nueva serie basada en los llamados proverbios sapienciales, especialmente los del sabio Salomón. La aplicación de ellos tienen como fin crear un balance armónico con nosotros mismos, con nuestro prójimo y sobre todo con nuestro Dios. Porque una palabra expresada como conviene; que tiene el propósito de emancipar una mente atiborrada y confundida de problemas, un espíritu abatido por la adversidad, un alma atribulada por una mala noticia, o una conciencia culpable por haber herrado el blanco, es como "manzana de oro con figuras de plata", dijo el sabio. Con esto expresó el alto precio que tiene un consejo oportuno y una palabra a tiempo. Los proverbios son necesarios para entender sabiduría, la adquisición suprema de la vida. Son buenos para conocer razones y recibir consejos prudentes. Para aplicar en su exacta proporción la justicia, el juicio y la equidad. Con ellos los simples llegan a ser lúcidos y los jóvenes adquieren inteligencia y madurez. Ellos tienen la misión de enseñarnos cómo conducirnos en este peregrinaje terrenal, mientras nos preparamos para dar el gran salto a la eternidad. Entre tales proverbios, la sabiduría aparece primero, porque si ella alimenta al alma y orienta las intenciones del espíritu, formará triunfadores para la vida. 
 
 De modo, pues, que en la primera propuesta para una mejor vida, se recomienda: "Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría" (Proverbios 4:7) Esta máxima nos ayuda a entender que el afán cotidiano por adquirir los goces que satisfagan el cuerpo y que llenen las necesitadas más perentorias, no es la adquisición más valiosa. Nos revela que la sabiduría debiera ser el asunto al que le demos más importancia, pues como dijo alguien: " Si no plantamos el árbol de la sabiduría cuando somos jóvenes, no podrá prestarnos su sombra en la vejez". Y es que la sabiduría tiene la misión de capacitarnos para discernir los tiempos y las sazones, de modo que nada nos tome por sorpresa. Con ella los conflictos cotidianos no necesariamente tienen que terminar dividiéndonos. Una persona sabia le gana la batalla a la mediocridad, a la ignorancia y a la insensatez. Moisés Chávez en su libro “Proverbios: Reflexiones para la Vida”, lo ha expresado así: “Sabio es el psicólogo que no ejerce el masoquismo. Sabio es el cirujano que no practica en su prójimo sano. Sabio es el lechero que no adultera la lecha. Sabio es el maestro que te acompaña en el camino. Sabio es el padre de familia que trae honra a su hogar. Sabio es el hijo que alegra a su padre. Sabio es el alumno que entiende lo que dice el maestro cuando calla. Sabio es el empleado que no descarga en el hogar los problemas del trabajo; ni descarga en el trabajo los problemas del hogar. Sabio es el que aprende de todos; que busca comprender a todos; y que aporta de sí para todos”.
 
 Pero, ¿dónde encontrar la sabiduría? ¿En qué escuela se aprende? Es cierto que hay un tipo de sabiduría que es el resultado del intenso estudio y la investigación; otra viene por la experiencia cotidiana; mientras que hay una sabiduría natural, que forma parte de los recursos con los que nacemos. Pero en algunos casos esta sabiduría nos falla, no siempre es buena para todo. De allí que se nos recomienda buscar la sabiduría que está en lo Alto, la que viene de Dios. Esa sabiduría, por cuanto habita en el corazón mismo de Dios, se nos dice que es "primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia, y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía" (Santiago 3:17) El hombre que posee este tipo de sabiduría logra la adquisición suprema. Su valor no puede 
 ser apreciado ni con las piedras preciosas. Los hombres con esta sabiduría son bienaventurados. Hablamos de una felicidad que no depende de las cosas que se tienen, sino de la fuente Suprema que la otorga. Para esto se nos dicen dos cosas. Primero, si alguno está falto de sabiduría que la pida a Dios, quien la da en abundancia. Y segundo, que el "principio de la sabiduría es el temor a Dios". Quien esto vive y practica tendrá satisfacción en su alma, armonía con su prójimo y será reconocido por Dios.

 


 Nota: Este estudio es brindado por entrecristianos.com y su autor para la edificación del Cuerpo de Cristo. Siéntase a entera libertad de utilizar lo que crea que pueda edificar a otros con el debido reconocimiento al origen y el autor.

 

 

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