Serie Unos a Otros: Exhortaos

(Hebreos 3:12-14)
 
 INTRODUCCIÓN: Todas las señales de tránsito tienen una función especial; si no se siguen exactamente, por seguro se tendrán serios problemas. Uno de las cosas que admiro del Canadá, y especialmente de la ciudad donde vivimos (Vancouver), son las señales de tránsito tan bien colocadas, con el propósito de minimizar los accidentes. Recuerdo un día que salimos muy rápidamente de la casa a hacer algunas compras. Muy cerca de donde vivimos hay un semáforo que obligatoriamente tenemos que cruzarlo cotidianamente. En algunos de esos días habían puesto una señal que indicaba que entre las 4 y 6 de la tarde, de lunes a viernes, había que cruzar solamente hacia la derecha, de modo que el semáforo jamás cambiaría durante ese tiempo. Yo, pensando que todo funcionaba como siempre, y sin haberme percatado de la nueva señalización, me puse a esperar que cambiara la luz. Allí duré, por lo menos dos o tres minutos esperando por la luz verde, mientras que detrás de mí ya había una larga cola de carros tocando la corneta. Como pude me moví un poco más adelante. Pensé que el semáforo estaba dañado. Uno de los hombres que estaba detrás se colocó diagonal a mí y descargó todo su enfado. No tuve otra alternativa sino que cruzar la avenida con la luz roja, consciente que estaba cometiendo una infracción y que a lo mejor en una semana me llegaría algún ticket, toda vez que esos semáforos tienen sus propias cámaras para agarrar al infractor. Todo eso sucedió porque no me di cuenta de aquella nueva señal. En la vida cristiana, la exhortación llega a ser como señales de tránsito. Son presentadas para que las sigamos, de modo que no cometamos graves "infracciones espirituales ". El texto que tenemos para hoy es uno de los más difíciles de entender, pero a su vez es uno de los que más atención se le debe prestar para vivir la auténtica vida cristiana. No es una casualidad que en medio del mismo aparezca la palabra "exhortación", como si se tratara del asunto más serio que se nos quiere decir. Necesitamos exhortarnos los uno a los otros. 
 
 ORACIÓN DE TRANSICIÓN: Consideremos dos beneficios de exhortarnos los unos a los otros
 
 I. LA EXHORTACIÓN ES DADA PARA QUE REVISEMOS EL TIPO DE CORAZÓN QUE TENEMOS v. 12
 La ciencia ha avanzado una enormidad para arreglarnos el corazón a aquellos que nacimos con alguna deficiencia cardiaca. Tan buena ha sido la tecnología en esto, que ya se han colocado "corazones mecánicos" en algunos pacientes, y la vida pareciera seguir bajo cierta normalidad. Pero lo que la ciencia no podrá arreglar es un "corazón malo de incredulidad" que le lleva finalmente a apartarse de Dios. Cuando decimos que este texto es difícil de entender, es porque el mismo se refiere a "hermanos"; no está hablando a inconversos. De hecho ningún inconverso puede alejarse de Dios porque por su naturaleza no arrepentida vive alejado de Dios. No en vano la Biblia dice "sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida". ¿Cómo interpretar este texto? ¿Puede la salvación, una vez dada, perderse? ¿A qué se refiere con "apartarse del Dios vivo?". Los bautistas han creído en dos posibles interpretaciones para este difícil texto. La una puede referirse a la vacilación de la fe en algunos, mientras que la otra se puede referir a cristianos que profesan su fe pero que sus actos causan dudas respecto a esa misma confesión. El contexto del pasaje nos habla de la situación de los israelitas durante su peregrinaje a Canaán. Muchos de ellos no entraron al "reposo", la llamada "tierra prometida", por su incredulidad. Fueron testigos de los asombrosos actos de Dios, pero no le creyeron. Israel tenía todo el derecho de creer en Dios. Él había sido fiel a ellos. Abrió y cerró el Mar Rojo, sacó agua de la piedra, envió el maná del Cielo y les guió con una columna de nube en día y una columna de fuego durante la noche. Pero en el desierto murmuraron, se quejaron y hasta desearon volver a la tierra de esclavitud de donde habían salido. ¿Cuál fue el problema mayor del pueblo de Israel? Ciertamente que respondían a la palabra de Dios como si fueran todos inconversos ( véase lo que dice Hebreos 4:2) Muchos de ellos eran hijos de Dios, pero las circunstancias que vivieron le hicieron comportarse como auténticos inconversos. Este es el asunto que debe estar en la mente mientras pensamos en las actitudes del llamado pueblo de Dios. Pareciera paradójico que haya en medio de ese pueblo "corazones malos de incredulidad". Pero eso no es extraño, ¡ha sucedido y sucede! Un corazón cristiano se llena de incredulidad cuando no lee y aplica lo que la Biblia nos dice. Se llena de incredulidad, cuando en lugar de llenarlo con el Espíritu Santo, a través de un temor continuo hacia Dios por medio de la oración, dejamos que se llene de preocupación, de crítica, de indiferencia y de falta de amor. Un corazón cristiano pudiera estar todavía bajo el dominio del "hombre viejo", con sus hábitos, tales como: la concupiscencia de la carne o los pecados del carácter. Hay creyentes que no le han puesto fin a ciertas tendencias de su vida pasaba. ¿Qué decir de pecados como la fornicación, la mentira, los malos negocios, los juegos de loterías, la chismografía, el enojo, el consumo de bebidas intoxicantes, los bailes, etc.? La presencia de estos hábitos hacen que el corazón se llene de incredulidad, que es lo mismo que una gran falta de fe. Bien pudiera haber cristianos faltos de fe para creer que Dios tiene el poder para cambiar su vida, a lo mejor llena de actitudes y tendencias que dejan mucho que hablar de un hijo de Dios. El asunto es que mientras esto no se corrija vivimos bajo la posibilidad de "alejarnos del Dios vivo", sino en el sentido de perder nuestra salvación, si en el sentido de perder nuestra comunión con él. De allí que la primera exhortación es a "mirad". Miremos las señales que nos están indicando "curva peligrosa", "pare", "baje la velocidad", "maneje con precaución" etc.
 
 II. LA EXHORTACIÓN ES DADA PARA QUE VEAMOS EL ENGAÑO DEL PECADO v.13
 Un corazón no solo llega ser malo por la incredulidad sino que también puede endurecerse, según lo calificó el profeta Ezequiel (Ez. 11:19) Cada creyente no debería ignorar el terrible engaño del pecado. El pecado, aunque ha sido derrotado en la cruz por los méritos de nuestro salvador, sigue actuando con la misma sutileza engañadora con la que convenció a Eva en el huerto del Edén. Una persona se vuelve dura por la falsedad del pecado. El pecado es engañoso: Se ve bien, se saborea bien, y hace sentir bien. Pero esclaviza a la persona y deja el corazón humano vacío, solo, inseguro, con dolor, y casi siempre lleno de culpabilidad. Devasta las familias, amigos, negocios, y a sí mismo. Esto llega a ser común en un corazón que no tiene a Cristo. Pero la Biblia también nos dice que el cristiano puede llegar a estar engañado por el pecado, y eso puede crear también en él una dureza de corazón. De esta manera pudiera haber en el pueblo de Dios hermanos con un corazón insensible, indiferente, sin motivación, sin ningún avivamiento interno; lo cual les hace sin poder y compasión por el perdido, sin victoria sobre las pruebas y tentaciones, y sin interés por comprometerse con los asuntos de la iglesia. Pero, ¿cómo actúa el "engaño del pecado?" ¿Cómo es que una persona puede ser engañado por el pecado?
 1. A algunos les dice que no es tan necesario una vida consagrada. Que el evangelio puede vivirse sin tener que meterse tanto con una devoción cotidiana. A esto la Biblia responde "Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor" (He. 12:14) El pecado engaña creando en nosotros una especie de vida cristiana sin demandas ni sacrificios. En esa vida, la oración disciplinada y el hambre por la lectura bíblica, está ausente. La visita a la iglesia más que por amor llega a ser por obligación o interés. A este tipo de creyente el pecado le engaña diciendo que el no tiene porque consagrarse tanto al Señor, de modo que tampoco tiene por qué consagrar sus ofrendas o diezmos al Señor.
 2. A algunos les dice que es suficiente con ser una buena persona. Definitivamente esta estrategia ha funcionado muy bien desde hace mucho tiempo. Una gran cantidad de personas que se dicen "cristianos" sostiene la tesis que mientras se sea una buena persona, no haciéndole mal a nadie sino, por el contrario, amando mejor al prójimo, esto es suficiente para alcanzar el cielo y la vida eterna. Por lo general este tipo de persona no siente la necesidad de arrepentimiento, porque sencillamente no tiene de que arrepentirse. Alguien ha dicho que uno de los asuntos más penosos que le sucederá a la humanidad es saber que el infierno se está llenando de "buena gente" pero que nunca aceptaron a Cristo como su salvador personal. A este respecto la Biblia dice: "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe" (Ef. 2:8,9) Son muchos los que siguen una tradición para salvarse, al estilo de los antiguos fariseos, pero a Cristo y su sacrifico. Ninguna salvación es posible fuera del sacrifico del calvario. Nadie es absolutamente bueno para salvarse a si mismo.
 3. A otros les dice que el evangelio es bueno pero que esto puede esperar. Otra táctica del "engaño del pecado" es hacerle ver a la gente que la decisión para hacer la "reservación celestial" es un asunto que se puede arreglarse a cualquier otra, de modo que no hay prisa para hacer esto. De esta manera tenemos a mucha gente que sigue dejando el asunto de su salvación después que "disfruten" su vida. Hay personas convencidas que habrá tiempo antes que llegue, o e fin de sus vidas o e fin del mundo, para tomar la decisión respecto al cielo. Pero vea lo que dice nuestro texto, "entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado". Si la Biblia considerara que la salvación es un asunto que se puede resolverse mañana, cuando haya tiempo, entonces hubiese dejado esa puerta abierta. Pero contrario a esto, más bien dice: "si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación" v.14b. Amigo, no crea que usted es dueño del tiempo. Recuerde que esta misma noche "pueden venir a buscar su alma", según Jesús habló de la parábola del "rico insensato", quien pensó que disponía de toda su vida para decir: "alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate.." (Luc. 12:19, 20). ¡No juegue usted con el destino eterno de su alma! 
 
 Ilustración. Luis XI de Francia (1423-1483) había sufrido muchos desastres políticos y decidió dar muerte a su astrólogo, Galeotti. Le preguntó: "Muy bien señor astrólogo; tú que lees el porvenir, ¿podrías decirme en qué época morirás?". Y el astuto Galeotti respondió: "Señor, mi ciencia no permite precisar esa fecha, pero lo que se es que he de morir tres días antes que Su Majestad". Y el ignorante monarca prolongó ka vida del farsante. (Virtudes y Pecados, pág. 70) De esta manera trabaja en el engaño en la vida de muchos.
 
 CONCLUSIÓN: Este texto, lejos de dejarnos con su sabor de incertidumbre sobre nuestro destino eterno, nos presenta una gran seguridad; así nos dice: "Porque somos hechos participantes de Cristo…". La salvación de nuestras almas nos inserta en la vida misma de Cristo. De allí que esta exhortación es para que sepamos de quien somos y hacia donde vamos. De modo que el llamado es a que "retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio" v. 14b. Nos está asegurada la salvación, pero nuestra tarea es a "no descuidar una salvación tan grande" (He. 2:3) De esta manera nos exhortamos los unos a los otros. 
 


Estudios de esta misma serie: 

Serie Unos a Otros: Amaos
Serie Unos a Otros: Animaos
Serie Unos a Otros: Animaos, alentaos y edificaos
Serie Unos a Otros: Exhortaos
Serie Unos a Otros: Soportaos

 Nota: Este estudio es brindado por entrecristianos.com y su autor para la edificación del Cuerpo de Cristo. Siéntase a entera libertad de utilizar lo que crea que pueda edificar a otros con el debido reconocimiento al origen y el autor.

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