Sostenidos por principios internos

Sostenidos por principios internos

La experiencia de los tres amigos de Daniel en el horno de de fuego nos interpelan a mantenernos firmes, a no hacer concesiones en nuestra fe y nuestra adoración.  Aprendamos de ellos al ser probados.

Daniel 3:1-14, 16

Esta es una historia extraordinaria de la Biblia. Considérese que los protagonistas eran jóvenes de unos veinte años. Tomen en cuenta que se están enfrentando al más grande poder sobre la tierra. Estemos conscientes que la acusación era muy grabe por cuanto ellos estaban desobedeciendo una orden del rey de adorar su estatua. Por otro lado, tomemos en cuenta que había un horno de fuego donde iban a ser lanzados todos los desobedientes.

Y es aquí donde nos sorprende cuán débiles o fuertes son nuestras lealtades. La experiencia por la que pasaron los amigos de Daniel nos dirá que, si bien es cierto que hay un mundo de pruebas por las que pasamos, no por eso debemos cambiar tan fácilmente de acuerdo con las circunstancias.

Pero esto no es fácil hacerlo. La verdad es que muchas de nuestras decisiones, nuestras actitudes y nuestras conductas parecieran estar determinadas entre lo que recibimos de afuera y nuestros principios internos. Y la batalla continúa todo el tiempo en nuestras vidas entre estas dos áreas de conflicto.

Es aquí donde necesariamente tenemos que hacernos las siguientes preguntas. ¿Lo que hacemos, decimos realizamos es porque tenemos nuestras propias convicciones o lo hacemos por una fuerza que viene se de afuera? Consideremos el ejemplo de estos tres amigos y el no hacer concesiones que comprometan nuestra legítima fe. ¿Cuál es el valor de una vida gobernada por sus principios?

 

La que resiste las voces de presiones externas

La seducción de la estatua levanta

Daniel 3:1. El oro acá representa a Nabucodonosor en la visión de Daniel de los cuatro imperios. Lo más seguro fue que al rey se le engrandeció su ego y creyéndose dios hizo semejante estatua de si mismo. La estatua media 27 metros de largo por 2, 7 de ancho. Los cálculos que se han hecho nos llevan a unas cifras verdaderamente asombrosas y astronómicas respecto al contenido de esta estatua. El peso del oro en metros cúbico se estima en un total de 19.320 Kg.

Cuando a esto se le pone precio del mercado, la estatua que levantó Nabucodonosor de si mismo podía haber costado la increíble cantidad de 97 mil millones 744 millones 91 mil 760 €. ¿Usted sabe lo que se hubiera hecho con eso para alimentar a la población mundial? Lo impresionante y el mensaje de esta estatua fue decirle al mundo de su tiempo, y también al nuestro, que los hombres ególatras son capaces de crear todo tipo de atractivos con el fin de seducir al mundo, incluyendo a los cristianos, a través de una gran presión externa de modo que caigan rendidos a sus pies.

El oro siempre ha sido el símbolo de seducción que el diablo usa para que renunciemos a la fe. De esta forma fueron presionados los tres amigos de Daniel.

Es más fácil arrodillarse que estar de pie

Daniel 3:3-7. El propósito de la presión externa es que caigas de rodilla ante la “estatua de la seducción”. Observe también como la música fue usada para atraer a los “adoradores”. ¿Sabía usted que la música siempre ha sido usada como parte de la sensualidad y siempre asociada con la adoración de ídolos? ¿Y no es acaso la música sensual una de las más fuertes presiones con la que tanta gente se identifica, incluyendo a tantos creyentes?

Así que mejor representación no podíamos tener para ilustrarnos la fascinación de este mundo de colocar los modernos ídolos ante los cuales nuestra sociedad se ha inclinado y los está adorando. Nabucodonosor no disimuló el querer hacerse dios de su gente y que le rindieran pleitesía y honor, de allí sus demandas so pena de castigo. Al final vemos a una población mundial de rodillas, celebrando y cautivada frente al ídolo del momento. La mayoría de las personas responden a circunstancias y presiones externas.

Hacen lo que les es requerido dejando sus principios internos. No les importa lo malo que hay detrás de lo que les atrae, sino que se entregan en total rendición. Para muchos es mejor arrodillarse ante un ídolo muerto que estar de pie ante un Dios vivo.

 

La que resiste las acusaciones contra la fe

Los que acusan con malicia

Daniel 3:8, 12. Pronto pasó lo que tenía que pasar. No fue difícil saber que, dentro de tanta gente, tres jóvenes están listos para enfrentar el escarnio de las acusaciones y sus posibles consecuencias. La palabra que se usa en este texto es muy interesante pues literalmente significa “comer los pedazos de”.

La figura era aplicada para indicar al animal salvaje cuando destroza los pedazos de carne hasta consumirla toda. De esta manera tenemos que los caldeos llegaron para difamar de un modo caníbal y devorar los pedazos de estos judíos. Fue obvio que aquellos caldeos aprovecharon las circunstancias, y seguramente por celos por cuanto ellos eran gobernadores de provincias, vinieron para acabar con ellos y también su fe en Dios.

Así que el chisme corrió muy rápido. Pero aun cuando los tres amigos de Daniel están siendo atacados, no estaban dispuestos hacer concesiones respecto a su fe. Ninguno de ellos hizo lo que hacen tantos hombres que se postran ante el sistema, a los poderes. ¿Qué harías tú frente a una acusación con estas características? ¿Sederías o te mantendrías firme en tu fe? Cuando tus principios internos son tan fuertes, nada podrá mover tu fe, nada podrá apartarte de lo que has creído.

Cuando se desata la furia del rey

Daniel 3:13. De los caldeos se esperaba cualquier ataque por envidia a estos tres jóvenes, pero que fuera el mismo rey, el asunto era muy serio. Aquella furia que nos revelaba aquel terrible momento al que se exponían esos jóvenes. Cualquier furia de hombre alguna era soportable en la tierra, pero quien podía con la furia del rey (Prov. 16:14). Recordemos que Nabucodonosor era amigo de los tres, él era su benefactor.

Tenía el destino de ellos en su mano. Resistir a Nabucodonosor no tenía sentido, ellos estaban perdidos. Lo que se les estaba pidiendo era que se arrodillaran junto a los demás y salvaran sus vidas. Frente a la furia del rey ellos podrían haber pensado que el fuego era fatal, y muertos no le serían de utilidad a Dios. La situación no era fácil. No siempre se está preparado para resistir tanto a la obra del diablo, representado acá por Nabucodonosor.

Se requiere de principios muy bien establecidos para resistir los embates de la furia mayor. Tómese en cuenta que ellos no tienen a Daniel consigo, están solos. Lo más fácil es obedecer al “rey” y a sus exigencias, cuando están en juego otros intereses.

 

La que se resiste con valentía inquebrantable

“No es necesario que te respondamos sobre este asunto”

Daniel 3:16. Hay algo sorprendente en toda esta historia; al parecer o Nabucodonosor sufría de amnesia o su egolatría lo volvió ciego. En el capítulo anterior, cuando Daniel le reveló el asombroso sueño acerca de la gran imagen, él mismo confesó a Dios, diciendo: “Ciertamente el Dios vuestro es Dios de dioses, y Señor de los reyes, y el que revela los misterios, pues pudiste revelar este misterio” (Dn. 2:47).

Pero ahora, para mantener más su orgullo por lo de su estatua, llegó a decir: ¿y qué dios será aquel que os libre de mis manos? Daniel 3:15. Hay desafíos ante los cuales simplemente hay que decir “no es necesario hablar de ese tema”. Se requiere de una fuerza de carácter y de una inusitada valentía para enfrentar estos momentos donde te llevan a una encrucijada para que definas de que lado estás, si con los que se postran y adoran la estatua de oro o te postras y adoras al Dios verdadero.

Nabucodonosor será humillado totalmente de acuerdo con la experiencia que vivirá en el capitulo 4. No se puede desafiar al Dios de Daniel y quedar impune. Aquellos jóvenes decidieron no hablar más sobre este asunto de su fe y sometieron al juicio y la voluntad de Dios. Qué firmeza de coraje.

“Nuestro Dios a quien servimos…”

Daniel 3:17. La valentía de estos tres jóvenes estaba determinada por una convicción inquebrantable. Nadie más como ellos para saber quién era el Dios de Israel al que ellos ya habían conocido y que les había dado suficientes razones para creer que él los iba a sostener en el momento más difícil al que se estaban enfrentando.

Observe la belleza de este texto. No dijeron “nuestro Dios en quien creemos”, lo cual también sería una declaración de confianza, sino que dijeron “he aquí nuestro Dios a quien servimos…”. ¿Qué podía hacer ese Dios por ellos? Pues que si él quería los iba a salvar del horno, y sino, le dijeron ellos al rey “no serviremos a tus dioses” ni tampoco “adoraremos la estatua que has levantado…” Daniel 3:18.

La valentía de estos jóvenes nos enseña que hay momentos cuando debemos obedecer más a Dios que a los hombres. Cuando se me demanda cambiar mi adoración a Dios por la que me ofrece el mundo, debo permanecer firme. Como lo expresó Mattew Henry “más bien deben sufrir que pecar; y no deben hacer el mal para que venga el bien” Matthew Henry, Comentario de la Biblia Matthew Henry en un tomo (Miami: Editorial Unilit, 2003). El Dios a quien servimos es quien puede librarnos.

 

La que resiste en el mismo horno de la prueba

“Fueron echados dentro del horno de fuego ardiendo”

Daniel 3:21. Mis hermanos, la verdad de esta historia es que Dios no evitó que estos tres jóvenes fueran atados y lanzados al horno que, por causa de ellos mismos, fue calentado siete veces más de lo normal. ¿Le es familiar esta historia? ¿No es cierto que muchas veces cuando más deseamos que Dios nos libre de una prueba como que somos llevados a una prueba mayor?

Una de las cosas que a muchos creyentes les cuesta creer, y en esto “evangelio barato de la llamada declaración de positiva” ha tenido su culpa, es que en la vida cristiana no deberíamos sufrir o parar de sufrir de aquellas pruebas que son más comunes a los incrédulos. Lo que estos jóvenes sabían era que, si iban a ser devorados por las llamas, su dolor y sufrimiento honraría al Señor.

Para ellos la promesa de Isaías 43:2, que dice: “Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti” era su realidad en aquellos momentos. No importa quien te esté echando en el horno, sino quien te acompaña allí. No estás solo en tu prueba.

 “He aquí yo veo cuatro varones sueltos”

Daniel 3:25. Esta historia va a terminar diciéndonos que no se trata de evitar el horno de alguna prueba, sino quién está con nosotros cuando ella viene. El asombro del rey no era para menos.

Él sabía que eran los tres amigos de Daniel que fueron lanzados, pero ahora él ve a alguien más, y los ve vivos, caminando y hablando, pero no se están quemando. El cuarto hombre que el rey vio lo califica como “a hijo de los dioses”. Mucho se ha hablado de ese ángel, la opinión de la mayoría es que era Cristo mismo.

Al final ambos fueron llamados a salir de allí. Ya el ángel enviado no está presente. No era necesario. Él vino para hacerle compañía a los que son lanzados allí por la valentía de su fe. Mis hermanos Dios tiene el poder para librarnos de cualquier horno de fuego al que seamos sometidos, porque esas pruebas son temporales, pero hay un horno de fuego que arderá por siempre y los que van a caminar con los que allí son lanzados serán Satanás, la bestia y el anticristo.

No temamos transitar las pruebas de algún horno ardiendo en la tierra si el Señor nos da su compañía.

 

Sostenidos por principios internos

La vida de todo creyente es invitada para no hacer ningún tipo de concesiones frente a las presiones externas o cuando su fe es atacada. Contrario a esto se nos anima a asumir una posición valiente frente a lo que nos invita a evitar la prueba, y en lugar de eso debemos asumir una actitud valiente, decidida y no complacencia a la tentación de ceder para salvar o nuestra reputación o nuestra vida. Y, por otro lado, si por mantenernos firmes frente a los que nos están atando para lanzarnos al “horno de fuego” hemos de sufrir, no claudiquemos.

La misma experiencia de estos jóvenes podrá ser la nuestra y de esa aprendemos que mientras los hombres nos quieren ver acabamos (quemados), Dios se burla de ellos pues él nos acompaña en cada prueba.

Que Dios honrará nuestra si nos mantenemos firmes frente al llamado del “Nabucodonosor” de este mundo que ha levantado su estatua (representada en toda la idolatría moderna) para que postrados le adoremos.  Pero si no hacemos concesiones con él, seremos libres de la prueba y al final Dios nos levantará para usos mayores. Que Dios nos ayude a vivir sin concesiones.

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