Soy hijo de Dios

Soy hijo de Dios

No hay mayor alegría que saber que soy hijo de Dios. Esto implica que Dios es mi Padre y me ama. Está junto a mi cuidandome y quien quiere lo mejor para mí. A pesar de mi quebrantamiento tengo confianza en que Él me está obrando en mi vida. El me restaura y confío en su promesa porque me asegura que al final seré semejante a Él.

Puedo testificar al mundo que soy hijo de Dios. Puedo alabarle porque soy hijo de Dios y si soy hijo soy heredero de sus promesas en gloria.

1 Juan 3: 1-3
¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre, que se nos llame hijos de Dios! ¡Y lo somos! El mundo no nos conoce, precisamente porque no lo conoció a él. Queridos hermanos, ahora somos hijos de Dios, pero todavía no se ha manifestado lo que habremos de ser. Sabemos, sin embargo, que cuando Cristo venga seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como él es. Todo el que tiene esta esperanza en Cristo se purifica a sí mismo, así como él es puro.

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