El devocional de hoy

Cordero al matadero

Lectura: Lucas 14:15-24

(Juan 15:22) Si yo no hubiera venido y no les hubiera hablado, no tendrían pecado, pero ahora no tienen excusa por su pecado.


Imaginen, si las vacas y ovejas tuvieron el conocimiento de que iban a ser rodeados y llevados al matadero, ¡Seguramente se levantarían y rebelarían para librarse de tal fin! De manera que suelo pensar que no son las bestias más dotadas en inteligencia

Pero, un cordero en Alejandría, Egipto, bien podría ser la excepción para esta regla. Por una seis semanas Waheeb Hamoudah había estado engordando dicho cordero para el Eid al-Adha, la fiesta islámica que conmemora el sacrificio que Abraham hizo par rescatar a Ismael. Como muchos habitantes de las ciudades grandes en aquellos países, él guardaba su animal en la azotea a causa de la falta de campo abierto. Como resultado, por razones conocidas solamente al cordero, Waheeb recibió un cabezazo en las asentaderas y salió volando del terrado del tercer piso de su edificio y se encontró con su muerte.

¡Si Jesucristo, el Cordero de Dios, hubiera tenido la actitud de este cordero, todos estaríamos muertos! Cuando Pedro quiso defender a Cristo con su espada Jesús dijo, ¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles? (72,000 ángeles). ¿Qué quiere decir eso? Piensa, si en Génesis 19:1-28, dos ángeles destruyeron a Sodoma y Gomorra; y en Isaías 37:33-36, un solo ángel mató a 185,000 en el campamento de los asirios. ¿Qué destrozos son capases de hacer 72,000 ángeles?

Sencillamente para mostrar su poder y el hecho de que Él estaba en control durante Su arresto, cuando se identificó a Sus verdugos en el huerto, todos retrocedieron, y cayeron a tierra (Juan 18:6-8). Con la misma facilidad Él podría haberlos matado. Pero si fuera así, no hubiera cumplido Su propósito. Como Él mismo dijo, ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora.

Teniendo el poder infinito para rescatar a si mismo de tan injusta, cruel y horrible muerte, es claro que nadie quitó la vida de Nuestro Señor Jesucristo, sino que Él voluntariamente se entregó su vida con amor en rescate por todos.

(Isaíah 53:5) Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

(Mateo 20:28) como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

Hno. Prince Parker
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