El devocional de hoy

De vuelta a la cautividad

Lectura: II Pedro 2:17-22

(Proverbios 17:10) La reprensión aprovecha al entendido, más que cien azotes al necio.


Los titulares del periódico colombiano decían, Reos que escapan de la cárcel piden volver. Así sucedió el incidente: Rebeldes marxistas dinamitaron las puertas de la cárcel de Caloto, donde huyeron 68 reos. Según las autoridades, los que pidieron ser readmitidos son ladrones y presos con cortas sentencias. Una docena de presos que se escaparon de una prisión colombiana hace tres días, regresaron el jueves y pidieron ser encarcelados nuevamente. Después de visitar amigos y familiares, los presos dijeron que decidieron aprovecharse de una ley colombiana que le concede amnistía a reos que se escapan si vuelven voluntariamente a la cárcel en 72 horas, informaron las autoridades. "Querían ver a sus hijos, y beber unas copas", dijo un vocero del Instituto Penitenciario Nacional. "Mientras vuelvan a las 10 de la noche, no serán castigados".

Al leer este relato di las gracias a Dios que escogieron volver y también vi su lógica en regresar y no agravar su caso como hubieran hecho al quedar prófugos de la justicia. La verdad es que había un beneficio en hacer lo que hicieron.

He visto muchos presos que vuelvan a su cautividad y no reciben esta clase de beneficio en cambio. Yo conozco a muchas personas que han sido institucionalizadas por las cárceles. Parece que estas personas se han abdicado a la vida presidaria y cada vez que son puestos en libertad, buscan cómo volver a la mazmorra. He oído algunos decir que han quedado tantos años en la cárcel que la vida se les hace muy complicada cuando están libres en 
la calle. Bueno, pensándolo con ésta mentalidad, según ellos, quizás hay algún beneficio. Pero gracias a Dios que esta mentalidad no lo entiendo yo.

Pero, más a menudo, veo personas que vuelvan a la cautividad y no reciben nada sino perjuicio en cambio. En éste caso hablo de personas que son presos del pecado. Estas personas han sido ofrecidas abundantes oportunidades de ser puestos en libertad de sus pecados y muchas veces han conseguido una forma de libertad fugaz, solamente para volver a volcarse en el cieno. Estas personas son más que presos, son esclavos.

Dios no está airado con estas personas. Al ver el estado tenebroso y angustiado de estas pobre almas, el corazón de Dios se parte. Esta esclavitud proviene de Satanás y Jesucristo vino para destruir toda obra del enemigo de nuestras almas. Por esto el Señor espera pacientemente con Su mano extendida hacía estos pobres y desdichados seres que se hunden en las arenas movedizas del pecado. Y les dice:

... el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

JESUCRISTO ES EL ÚNICO QUE NOS OFRECE PERDÓN PAZ Y LIBERTAD.

(Gálatas 5:1) Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo 
libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.


Hno. Prince Parker
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