Adorando a un Dios ilimitado con recursos limitados

Dios ilimitadoHace algún tiempo estuve con Sol Fenne en un almuerzo patrocinado por 20Schemes. Sol es un plantador de iglesias, músico y compositor que siente pasión por ver cómo el Evangelio transforma vidas entre los más pobres de Escocia.

Nuestra conversación fue muy edificante y tras ella Sol me envió un correo electrónico de seguimiento preguntándome si estaría dispuesto a escribir algo sobre esta pregunta:

¿Cómo podemos alentar a nuestros guitarristas que conocen sólo unos 8-10 acordes cuanddo se enfrentan a circunstancias tan dificiles como tener una audiencia de 10-20 creyentes con poco o ningún ánimo y los nuevos creyentes vienen de diferentes culturas donde el canto congregacional es inexistente?

 

Problema común

No tenemos que vivir en Escocia para identificarnos con ese problema. La mayoría de las iglesias no tienen un grupo de músicos profesionales que dirijan una congregación de fieles entusiastas y comprometidos. En la mayoría de las iglesias tratamos de salir adelante con:

  • Músicos y/o líderes no calificados.
  • Asistentes que controlan sus emociones y su capacidad para mover sus cuerpos
  • Una equipo de sonido que cojea
  • Un presupuesto ajustado que nunca parece incluir equipos
  • Músicos que no pueden descifrar los acordes del álbum

Y si seguimos los puntos de esta lista aumentarán

 

Algunas Ideas

Regularmente nos encontramos liderando en condiciones menos que ideales. ¿Cómo debemos responder? Aquí  ofrezco mis pensamientos al respecto.

Reconoce que el Evangelio es el poder de Dios y no la música(Rom. 1:16)

Si nuestros músicos, instrumentos, iluminación y tecnología no son para tirar cohetes, deberíamos preguntarnos ¿por qué deberían de venir las personas a nuestra iglesia? Vienen porque tenemos algo que el mundo no tiene: la sorprendente noticia de que Jesucristo murió por los pecadores rebeldes y perdidos.  Jesús nos ha reconciliado con Dios. La música, por grandiosa que sea, no puede dar vida a un alma muerta. El Evangelio sí puede y lo hace. Es posible que tu iglesia nunca se acerque pueda acercarse musicalmente a lo que hace la iglesia que está a pocas calles o lo que la gente escucha en sus iPhones. Perfecto. Predica, canta y expliqua fielmente el Evangelio y verás cómo cambian las vidas.

Confía en la Palabra de Dios más que en tus propias palabras (1 Tes. 2:13)

Confiar en la Palabra de Dios más que en nuestros propios medios presenta y atesora el contenido y el significado de las Escrituras en nuestras canciones, oraciones, sermones, imágenes, cultos y conversaciones. Digo presentando y atesorando porque no estamos simplemente proporcionando información. Estamos proclamando una verdad que da vida, imparte fe, cambia la dirección y transforma la mente. La gente debería poder ver cuánto amamos la palabra de Dios y al Dios de la Palabra, con o sin música.

Ora y espera que el Espíritu de Dios trabaje en los corazones de las personas para gloria de Jesús (1 Cor. 2:12; Juan 16: 13-14; 1 Cor. 12: 4-7)

No caigas en la trampa de pensar que el Espíritu de Dios prefiere obrar más en una iglesia de 5000 ó 500 miembros que de una de unas 50 personas. Donde los cristianos se reúnen para cantar, orar, escuchar la Palabra de Dios y celebrar el evangelio, el Espíritu de Dios está allí. Él hacea lo que solo Él puede hacer. Trae convicción. Consuela al afligido. Dal esperanza a los desesperados. Satisface a hambrientos espiritualmente.  A Él le encanta trabajar a través de personas comunes y dependientes como tú o yo.

Enseña a tus miembros el propósito del canto congregacional (Col. 3: 16-17; Ef. 5: 18-20).

Las personas usualmente las personas se concentran más cuando cantan en sus vivencias en lugar de lo que dice la Biblia. Tenemos la responsabilidad de enseñarles lo que Dios dice sobre el canto. Eso se puede hacer en una prédica, en charlas o publicando artículos relacionados en la página web de la iglesia. Entre otras cosas, la iglesia canta para recordar el Evangelio, para enseñar y amonestarse mutuamente, para comunicar nuestro afecto por Dios, para expresar nuestra unidad en Cristo y para prepararnos para el cielo.  Aunque mi iglesia en estos momentos no se parezca mucho al cielo, cada vez que nos reunimos nos unimos a los fieles alrededor del trono (Hebreos 12: 22-24). No estamos presentando una actuación. Estamos participando con santos a lo largo de los siglos ofreciendo alabanzas a Dios a través de la obra terminada de Jesucristo (1 Pedro 2: 4-5).

Deja claro que los instrumentos sólo son apoyo a lo principal: el canto congregacional lleno de fe (Sal. 71: 22-23)

Cuando su iglesia no tiene los músicos que cree que necesita, es una oportunidad perfecta para que la gente sepa que su “adoración” no está truncada. Los instrumentos pueden apoyar el canto congregacional, pero nunca pueden reemplazarlo. Canta acapela. Busca cantos sencillos pero que tienen una letra enriquecedora.

Elige las mejores canciones y cántalas con más frecuencia (2 Pedro 1:12; Filipenses 3: 1)

Sol me dijo que su iglesia tiene un repertorio de unas 25 canciones. Creo que es sabio. Si tu iglesia es no tiene mucha cultura musical usa menos canciones pero cántalas bien. Asegurate que esas canciones cubran mucho en el ámbito. Recuerda que la simplicidad musical no impide que tenga las letras bíblicas centradas en el Evangelio.

Anima a tus músicos a mejorar y proporcionales recursos (1 Crón. 25: 7)

Cualquiera que sea el nivel de habilidad de nuestros músicos ahora, siempre pueden crecer. Cultiva una actitud en tus músicos de manera que digan: “Quiero mejorar mi habilidad con mi instrumento para poder servir con alegría y de manera más efectiva”. Estos recursos pueden pueden incluir a otros miembros más expertos de la banda, vídeos de YouTube, libros e incluso apoyo y experiencias de músicos otras igl4esias.

Pídele a Dios que traiga músicos a tu iglesia (Mt. 6: 8; 2 Cor. 9: 8)

Sin minimizar nada de lo que he dicho hasta ahora, ora para que Dios agregue instrumentistas expertos a tu iglesia, ya sea a través de la conversión o que vengan de otra iglesia. Aunque los grandes músicos no son necesarios para adorar a Dios, ciertamente Él puede usarlos para el bien de su pueblo.

 

Adorando a un Dios ilimitado con recursos limitados

Debemos proseguir en la búsqueda de una una mayor competencia musical pero nunca debemos preguntarnos si los propósitos de Dios se frustradan por nuestro bajo conocimeinto musical o por que no tenemos una una banda. Su poder se perfecciona en nuestra debilidad (2 Cor. 12: 9).

Nuestros recursos son limitados y lo que Él dispone para obrar. Y eso es todo lo que Él necesita pues su gracia, misericordia y poder son ilimitados. 

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