El devocional de hoy

Podemos confiar en Él

Lectura: Romanos 8:18-30

(Romanos 8:28) Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito.


Creo que todos hemos tenido la experiencia de dejar algo encargado con alguien y después estar preocupado porque no sabemos si la persona era de suma confianza para cumplir con su encomienda o no. También creo que todos hemos experimentado la desilusión del incumplimiento de algunos.

A causa de estas experiencias negativas, muchos hemos quedado con una desconfianza que se refleja en nuestra dedicación y fe en Cristo. ¿Puedo confiar en Él? Si le entrego esta parte de mi vida, ¿Cumplirá con Su promesa? La tendencia para muchos es dar una respuesta fácil y decir, “Claro que podemos confiar en Él, porque Dios nunca falla.” Pero, ¿Qué pasa cuando parece que Dios nos ha fallado?

Yo he conocido a muchos que han sufrido algún despecho con su esperanza en Dios porque algo que esperaban no resultó como pensaban que era necesario. Frecuentemente he oído comentarios que preguntan porqué Dios ha hecho una u otra cosa. Pero yo creo que la respuesta se encuentra más en nuestro concepto de Dios que en Dios mismo.

El otro día estaba hablando con un intimo amigo que resulta ser un profesor universitario muy preparado. En una conversación que tenía con un compañero de trabajo, su colaborador le contestó agresivamente tocante el tema de los mandatos violentos del Antiguo Testamento, “¡Mi Dios nunca haría esto!”

“Bueno”, respondió pacientemente mi amigo, “Quizás tu Dios no haría esto, pero el Dios de la Biblia, sí.”

Así que el problema principal con los desencantos no es con Dios sino con nuestro entendimiento de Él. De manera que en realidad, Dios nunca falla, sino nuestro concepto falso de Él nos ha fallado. Si tenemos un concepto falso de Dios, lo que esperamos de este concepto no podemos atribuir a Él.

Con esto no despido las frustraciones de otros tan fácilmente. Es sumamente importante dirigirnos a este problema y no pretendo resolver este dilema simplemente con esta breve meditación. Pero debemos llegar al punto en que decidimos confiar en la divina sabiduría y soberanía de nuestro Padre Amado.

Cuando citamos Romanos 8:28 solemos decir, “a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien”. Pero en realidad el versículo dice, “Y sabemos que a los que aman a Dios...”. Esto de “saber” es fuertemente indicativo de nuestra fe que va en antelación del resultado positivo como nos prometa la Escritura. Por fe tenemos una confianza insacudible que Dios nunca nos desilusionará. Viendolo así, la verdad realmente no es si podemos confiar en Dios, sino si Dios puede confiar en nosotros.

PUEDE SER QUE DIOS PONE A PRUEBA NUESTRA FE PARA QUE PODEMOS CONFIAR EN SU FIDELIDAD.

(Salmos 37:7) Confía callado en el Señor y espérale con paciencia; no te irrites a causa del que prospera en su camino, por el hombre que lleva a cabo sus intrigas.

Hno. Prince Parker
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