El devocional de hoy

Otra perspectiva

Lectura: I Juan 3:1-3

(Gálatas 3:26) pues todos sois hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús.


Hay una historia de un limosnero que se encontraba enfrente del estudio de un artista. El pintor se fijó en el hombre y vio en él una figura interesante para una pintura. Así que desde una distancia comenzó a dibujar al hombre derrotado cuyos ojos tristes reflejaban sus frecuentes desilusiones y cuyos hombros se encorvaban bajo el peso de sus muchos agobios. Cuando terminó su obra, el pintor llevó la pintura al mendigo. Perplejo, el indigente le preguntó quién era la persona que había pintado. El artista le dijo, "¿No lo reconoces?" La pintura era de un hombre bien parecido y de decoro con la espalda y los hombros rectos. Tenia los ojos alzados con un aspecto confiado. "¿Ese soy yo? ¿Cómo, si yo no soy así?" replicó sorprendido el menesteroso. "Quizás no", dijo el artista, "Pero así es la persona que yo veo en ti."

Y así es con Dios y el hombre. Porque cuando el hombre pecó, su caída le robó de casi todo lo que Dios le había dado desde la creación. Una cosa que ha quedado indeleblemente impresionado en el ser humano es la misma imagen de Dios. Satanás es el enemigo de Dios y él aborrece todo lo que es de Dios y cualquier rastro de Su semejanza. Por esto él se ha esforzado a destruir al hombre y borrar la imagen de Dios en él.

La Biblia llama al diablo el acusador de los hermanos y dice que nos acusa delante de Dios día y noche. También este enemigo se ha dedicado mucho esfuerzo para inculcar una mentalidad negativa y pecaminosa en el hombre. Satanás sabe que si él puede convencernos que somos todo lo horrible que él dice que somos, ha ganado una gran victoria sobre el hombre porque viviremos según las personas que creemos que somos. Muchos han creído todo lo que su enemigo les ha dicho de ellos y ellos, como resultado, han vivido vidas horribles y han cometido pecados que los hunden en la miseria. Estas personas creen que la vida es así y que no hay más para esperar.

Pero la realidad es que Dios nos ve de una manera completamente diferente de como nosotros vemos a nosotros mismos. El Apóstol Pablo tuvo una vislumbre de quienes somos verdaderamente en Cristo Jesús y por esto dijo, "Mi oración es que los ojos de vuestro corazón sean iluminados, para que sepáis cuál es la esperanza de su llamamiento, cuáles son las riquezas de la gloria de su herencia en los santos," (Efesios 1:18).

Dios nos ha dicho que somos hijos de Dios. Aún no se ha manifestado todo lo que somos, pero cuando entendemos un poco de quienes, en realidad, somos, nuestro estilo de vida cambiará completamente porque la gente vive de acuerdo de la imagen que tienen de ellos mismos.

SOMOS QUIEN DIOS DICE QUE SOMOS; DEBEMOS VERNOS ASÍ Y VIVIR ASÍ

(II Corintios 5:21) Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él.

Hno. Prince Parker