El devocional de hoy

¿Sabes quién eres?

Lectura: I Juan 3:1-3; Efesios 1:17-20

Amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que habremos de ser. Pero sabemos que cuando El se manifieste, seremos semejantes a El porque le veremos como El es. (I Juan 3:2) 


En los primeros años de mi vida cristiana uno de mis mentores me dijo, “La verdadera humildad es tener un concepto correcto de si mismo.” Un buen consejo. Pero hace poco estaba en la oficina de una escuela pública y vi este letrero en el escritorio de la secretaria. Decía, “La autoestima se alimenta del aliento, de la confianza y del reconocimiento. Se marchita con la crítica.”

Entendemos que hay crítica positiva y crítica dañina, pero esta gran inundación de propaganda sobre la autoestima, que se encuentra aún en la iglesia, es una evidencia que nos indica dos cosas: La gente no sabe lo que Dios ha hecho por ellos y que muchos de los creyentes no saben quienes son en Cristo Jesús. En otras palabras, hay una gran crisis de identidad y muchos no tienen un concepto correcto de ellos mismos.

El Pastor Douglas W. Graves, en su excelente libro, ¿Quién Crees Que Eres? dice tan acertadamente que no eres quien la gente dice que eres. Tampoco eres quien tú crees que eres. Ni siquiera eres quien el mismo Diablo dice quien eres. Sino que somos quien Dios mismo, en Su Palabra, dice que somos. De manera que mi “autoestima” no se alimenta ni se marchita por el criterio de ningún ser humano.

Si usted no ha entregado su vida a Jesucristo, la Biblia dice que eres, “... separado de Cristo, excluido ..., extraño a los pactos de la promesa, sin tener esperanza, y sin Dios en el mundo.” (Efesios 5:12) No importa cuan confiado crees que eres, sin Cristo, tu cuadro no es muy favorable que digamos. Es más, tu situación comienza mal y se empeora desde allí.
No obstante, en Cristo:

Yo he sido justificado, perdonado y tengo paz para con Dios (Romanos 5:1)
Soy libre por siempre de la condenación (Romanos 8:1)
Yo no puedo ser separado del amor de Dios (Romanos 8:35-39)
He sido adoptado como un hijo de Dios (Efesios 1:5)
Yo no he recibido un espíritu de temor o cobardía sino de poder, amor y dominio propio. (II Timoteo 1:7)
Yo puedo acercarme confiadamente al trono de Dios (Hebreos 4:16)

EL VERDADERO CREYENTE NO TIENE PORQUE SUFRIR DE UN COMPLEJO DE
INFERIORIDAD.

Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. (Romanos 8:37)

Hno. Prince Parker
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