El devocional de hoy

Confiando en tiempos de prueba

Lectura: Romanos 8:18-30

(Romanos 8:28) Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.


Leí una historia en que el único sobreviviente de un naufragio logró llegar a una isla desértica donde oró que Dios le liberara de su dilema. Para su desaliento nada de ayuda llegó.

Eventualmente él construyó una choza de paja, hojas de palmera y palos en la playa. Un día, al volver a su choza - hogar la encontró envuelta en llamas. En su gran esfuerzo de apagar el incendio corría a la playa para coger agua y arrojarla sobre las llamas. Su frustración se aumentaba cada vez porque parecía que se apagaba y se echaba mucho humo pero después de un rato se volvía a prender hasta quedar reducido a cenizas. Para empeorar la situación, dentro de la choza se encontraban los últimos vestigios de sus magras pertenencias y comida. En su desilusión gritó una acusación Dios, “¡Dios, cómo es posible que me hayas hecho esto!”.

La mañana siguiente despertó al son de voces humanas clamando si había alguien allí. Dándose cuenta que no era un sueño corrió en dirección a las voces gritando él también. El pobre desarrapado estaba fuera de si con alegría al ver un grupo de hombres que claramente habían venido en con un plan de recatar a alguien. Pero su alegría pronto se volvió en consternación cuando indagó cómo se daban cuenta que se encontraba en aquel pequeño cayo. Con miradas perplejas en los rostros de los rescatadores ellos contestaron sin demora, “¿Porqué nos preguntas? Nos diste las señales más claras y evidentes con las nubes intermitentes de humo”.

Cuantas veces juzgamos a Dios negativamente porque no entendemos lo que Él esta haciendo en nuestras vidas. Pero la Escritura nos dice que “... a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien...”. Eso me dice que solamente los que aman a Dios tendrán la paciencia para ver la obra completa que Dios está haciendo en sus vidas.

La Biblia dice, “Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo” (Santiago 5:11b). Job fue contado como justo y paciente porque esperó para ver el fin de la obra que Dios estaba haciendo en su vida.
Temo que muchas veces perdemos las obras más grandes que Dios puede hacer en nuestras vidas porque no tenemos paciencia en nuestros tiempos de prueba.

EL TIEMPO DE PRUEBA ES UNA OPORTUNIDAD EXCELENTE DE AMAR A DIOS CON AL ALABANZA Y LA VERDADERA ADORACIÓN.

(Santiago 5:7) Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía.

Hno. Prince Parker
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