El papel del teólogo en las discrepancias ideológicas

A modo de introducción debemos definir que significa la palabra ideología, según el Diccionario de la Lengua Española – Vigésima segunda edición “Conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político, etc.”.  Para nadie es un secreto lo que en la historia de la humanidad  ha sucedido desde los tiempos más antiguos la guerra de las diferentes maneras de concebir la vida y precisamente las ideas expresadas en nuestro modo de convivir con el prójimo en sociedad.

Una gran variedad de pensamientos invaden nuestros hogares por diversos medios, la televisión, el Internet, medios impresos y la radio, un error común es tomar a la ligera este bombardeo insistente, ya que detrás de cada mensaje se esconde un sistema completo de pensamiento que han de definir cada paso que demos en comunidad.

En necesario destacar que cada ideología por distintas que sean persiguen un mismo fin, el de brindarle la mayor carga de felicidad a los que decidan acogerla en sus vidas, el único detalle que destaca es que cuando estás comienzan una batalla que puede hacerle perder de vista el propósito con el cual fueron creadas.

Precisamente en este tiempo debemos fijar nuestra atención en el papel importantísimo que juega el cristiano, especialmente el teólogo en esta incompatibilidad ideológica, ya que nosotros contamos con una verdad irrefutable en la Palabra de Dios, es allí cuando nos preguntamos ¿qué hacer? ¿Cómo hacerlo? ¿Cuando hacerlo? He allí haremos un intento por responder dichas interrogativas que nos ayuden a llegar a crear desde aquí (perspectiva cristiana) aportes significativas por el bien de nuestra sociedad.

Calvin Shenk, nos da una pertinente recomendación en su libro El Cristiano y las ideologías, reinos en conflictos, el dice que nosotros debemos estar dispuestos a aprender de cada una de las ideologías, un error cada vez más repetitivo sucede cuando el teólogo lanza un juicio contra una ideología o en el otro caso la abraza sin haberse detenido por un momento a estudiar, analizar y examinar esta corriente de pensamiento, esto permitirá que dicho acción sea pertinente y apropiado.
Una pregunta que podemos hacernos seria la siguiente: ¿Qué dice la Biblia acerca de esta ideología? Examinadlo todo y retened lo bueno. 1ra. Tesalonisences 5:21, que cosa buena nos enseña esta ideología, que cosa debemos refutar de ella, nuestra regla de fe y práctica es la Biblia y ella debe ser le lumbrera que nos guié en nuestro andar.

Sea cual sea la ideología y sus beneficios esta no debe anteponerse a nuestra misión y al propósito que la iglesia tiene encomendado por el Señor Jesús, la extensión del reino de Dios, el glorificar al Señor y el servir en amor al prójimo, es probable que se pueda perder o diluir este mandato cuando la iglesia coquetea con una ideología y la hace suya. Cada individuo tiene la libertar de pensar como le mejor le parezca pero la iglesia tiene una naturaleza y propósito bien definido, por tanto, como conciudadanos del reino de los cielo debemos vivir dignamente representando al Rey de reyes y Señor de Señores. Jesús le dijo a sus discípulos: “No os toca a vosotros saber los tiempos o las ocasiones que el Padre puso en su sola potestad;” Hechos 1: 7.

Unos de los peligros se centran cuando el humano abraza una ideología y se empeña en idolatrarla es decir se puede convertir casi en una religión. La ideología en su propia naturaleza no es mala al contrario tiene muchos beneficios que se traducirán en bien común de un pueblo, pero el abuso o mal uso de ella puede traer malestar y confusión a una comunidad.
Como teólogos que vivimos en estos tiempos tan difíciles debemos estar alertas cual atalaya, para levantar la bandera del evangelio de la paz que sabemos nosotros es la única manera de poder hallar la solución al principal problema del hombre: el pecado. Este socava la vida del individuo, su familia y su comunidad. Usted y yo tenemos la cura, ninguna ideología puede ayudar al hombre restaurar la relación perdida con el Creador de todas las cosas y con su Hijo Jesús.

Dios nos guié y nos de sabiduría para discernir prudentemente y que nuestra participación en las polémicas contemporáneas sean pertinentes y adecuadas a las demandas de nuestra época, seamos Sal y Luz en un mundo que urge por Jesús.

 

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