La labor del maestro

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Ahora miro hacia atrás y contemplo

La obra que has realizado,

La ardua labor que has hecho

A lo largo de estos años.

Cómo has colocado con paciencia

Cada pieza en su espacio,

Cada elemento en su lugar

Sin equívocos ni fallos.


Así lo tenías previsto para mí

Y así lo has llevado a cabo.

Nada ha faltado a tu empeño,

Nada ha escapado a tus manos.

Sabías lo que querías hacer,

Todo cuanto tenías planeado.

Has quitado y has puesto,

E ignorante te he culpado

De no importarte el dolor

Que causaban tus manos

Trabajando sin descanso

Para dar forma al duro barro

Que se resistía al empeño

De ser por Ti así tratado.


Ay, sin tan sólo hubiera creído,

Si tan sólo hubiera callado,

Dejándote hacer tu obra

Cual Alfarero apasionado

En crear un hermoso vaso,

Y cual Escultor afanado

En descubrir al fin un ángel

En este mármol tosco y basto.


No supe esperar en silencio

Ni guardar tu tiempo exacto …

Ay, aunque tu obra perfecta

En mí aún no has acabado …

No sé si ya vislumbras acaso

La imagen que habías soñado,

Y hasta que no la concluyas

No habrá treguas ni descanso

Para tus ojos y tus dedos,

Para tu corazón y tus manos,

Empeñados en formar en mí

La imagen de tu Hijo amado.

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