Del escritorio de Julio Ruíz

La oración que nunca debe parar

La oración que no debe parar

Descubre cual es la oracion que nunca debe parar en tu vida.  Es un clamor que trae consigo el  crecimiento espiritual para asimilar la estatura de Cristo.


Colosenses 1:9-14

 La vida de oración de Pablo es simplemente notoria. La cárcel de Roma desde donde escribe esta carta, en lugar de ser un sito de quejas y lamentos, la ha convertido en un santuario de oración. Y si bien es cierto que en la cárcel de Filipo donde estuvo un día con Silas, cantaban himnos en la media noche de modo que los presos le oían, en la de Roma oraba incesantemente y lo más seguro fue que los presos también le oían.

Este capitulo esta lleno de la oración apostólica. En la primera parte Pablo fue informado del testimonio de los colosenses y ante las buenas noticias de lo que oía, él dio gracias a Dios por la fe, el amor y la esperanza de aquellos preciosos hermanos.

Pero en la continuación de aquella particular oración, ahora entra en una intercesión para que lo que esta oyendo de los hermanos, sea preservado pidiendo lo que vamos a denominar “la oración que no debe parar” porque se trata de crecimiento espiritual al que ha sido llamado todo legitimo creyente.

La oración que nunca debe parar

Lo que Pablo pide para aquellos hermanos, es el asunto que más necesitamos los cristianos en todos los tiempos. Cuando revisamos nuestros tiempos y nuestras vidas de oración, pronto descubrimos que son cortas, que son esporádicas y que giran casi siempre alrededor de nosotros. La oración por otros no siempre forma parte de nuestra lista de peticiones, ni menos que sea “sin cesar” como es el caso de este pasaje. Sigamos viendo en esta carta la importancia que tiene la oración en esta carta, tanto de la de gratitud como la de intercesión. Analicemos el valor que tiene hacer la oración que no debe parar. Cuál es esa oración.

Ser llenos del conocimiento de su voluntad

Llenos del conocimiento de su voluntad

Colosenses 1:9a. Creo que todos coincidimos que la voluntad de Dios no siempre nos resulta fácil conocerla, de allí que lo que estamos analizando de acuerdo con la petición incesante que Pablo, no es nada fácil. Pablo deseaba que los colosenses no solo conocieran al Dios vivo y verdadero, pero sobre todo que conocieran su voluntad. Pero no solo que la conocieran, sino que fueran llenos de ella.

El hombre sin Cristo se llena de todo menos de la voluntad de Dios, en todo caso este es un privilegio de un creyente. En el v. 3 Pablo cuando ora usa la palabra “siempre”, y ahora cuando va a tocar los siguientes temas utiliza las palabras “no ceso”.

Es como si lo que nos va a decir a partir de este momento demanda la mayor atención de parte de los cristianos. ¿De dónde se desprende esta petición? ¿Por qué Pablo usó este ruego acá más que en ninguna otra carta?

Los hermanos de Colosas estaban siendo amenazados por distintas corrientes que pretendían desviarles de la fe ya adquirida. Y esto es importante destacar porque no es suficiente saber que soy salvo y que tengo una esperanza cierta en el cielo, sino que la salvación demanda de una dedicación, esfuerzo y compromiso serio para poder crecer en ella. Una de las cosas mas olvidadas de nuestra fe es la necesidad de madurez.

Este es dicho por el peligro que corremos en la vida cristiana de tener un conocimiento de la voluntad de Dios de una manera intelectual, pero espiritual lo cual nos ayudara al crecimiento anhelado. Por allá dijo el profeta de antaño dijo: “Mi pueblo parece por falta de conocimiento” ( ). Bien pudiéramos decir que la iglesia del Señor adolece del mismo mal, de allí la importancia de conocer bien la voluntad de Dios.

 En toda sabiduría e inteligencia espiritual

Colosenses 1:9b. Hay una sabiduría humana la que Pablo cuestiona que no sirve para conocer la voluntad de Dios, porque de acuerdo como Santiago la califica, que no desciende del cielo, porque además es “terrenal, animal y diabólica” (Stg. 3:15).

Nadie más tuvo un conocimiento intelectual como Pablo, pero cuando se topó con Cristo en el camino de Damasco y le preguntó “¿qué quieres que yo haga?”, él dijo que el conocimiento adquirido la tenia por basura con tal de conocer a Cristo (Filipenses 3:8).

Por esta razón el conocimiento de la voluntad de Dios tiene que ir a una dimensión totalmente espiritual. El creyente no solo sabe que fue creado a “imagen y semejanza de Dios”, sino que ahora posee al Espíritu Santo y eso hace que su sabiduría y su inteligencia sea espiritual.

Cuando hablamos de conocer la voluntad de Dios algunas veces nos pareciera ser una misión imposible y por eso tomamos decisiones que no siempre son del agrado divino. Mis hermanos, el conocimiento de la voluntad ya está revelado en su palabra, lo único que debo hacer es ir a ella, leerla, analizarla y aplicarla.

 

Andar dignamente delante del Señor

Llevando fruto en toda buena obra

Colosenses 1:10. Este texto nos introduce en la parte practica de cómo andar viviendo y haciendo la voluntad de Dios. La oración “agradándole en todo” es el corazón del deseo de Pablo, por lo que no cesa de pedir esto. El creyente no está divido en partes de manera que solo en algunas de ellas le agrade a Dios y las otras no.

Esta dicotomía de la vida es lo que no nos permite avanzar y ver el obrar de Dios. La tendencia muy humana es la de vivir nuestros propios planes, nuestras propias ambiciones y nuestra propia voluntad; cuando esto hacemos no podemos agradar a Dios, sino a la carne. Y la mejor manera de agradar a Dios es que en todo acto que hagamos, cada actividad que realicemos y cada plan que ejecutemos estemos llevando frutos.

El énfasis de este texto no es que le agrademos en todo lo que hacemos en la iglesia, sino que lo hacemos afuera. Una palabra dominante en los escritos de Pablo es “andar”. Que cada acción nuestra sea una siembra cuidadosa, pues haciendo esto estaremos llevando frutos en toda buena obra. La Biblia nos dice que fuimos creados en Cristo Jesús para “buenas obras”.

Crecer en el conocimiento

Colosenses 1:10b. Pablo comenzó pidiendo que seamos llenos del conocimiento de la voluntad de Dios, pero ahora regresa al concepto de crecer en el conocimiento de Dios. ¿Cuál es la diferencia entre una cosa y la obra? Que somos llamados a crecer es en el conocimiento de Dios más que otros conocimientos. A veces somos expertos en muchos conocimientos.

Observo como algunos de ustedes dominan otros temas con tanta facilidad, pero me temo que no tenemos mucha profundidad en el conocimiento de Dios. Se ha dicho que la ignorancia es la madre de toda superstición. Los que desprecian el conocimiento de Dios, pensando que vivir el Evangelio sólo consiste en hacer cosas, se están desligando del verdadero motivo para esta actividad, de los principios que la inspiran y guían.

Por otro lado, si pensamos que el Evangelio nada tiene que ver con el intelecto, sino que sólo implica las emociones, estamos tristemente equivocados. Mientras más tengo el conocimiento de Cristo, conozco más las consecuencias del pecado, el trabajo de Satanás, la influencia del mundo y esto me hace madurar en la fe en la que vivo ahora.

 

Estar fortalecidos en todo poder

Fortalecido conforme a su gloriosa potencia

Colosenses 1:11b. El ejercicio corporal se ha convertido en un poder que fortalece al hombre físicamente. El afán por verse bien (lo cual no es malo) ha hecho de esto un gran negocio en el mundo del fitness. Y es que este fortalecimiento físico hará que muchos exhiban su poder en las competencias deportivas o en el mundo militar donde finalmente se impondrá el más fuerte.

Pero esa fuerza pronto pasa y el cuerpo ira sintiendo el efecto de los años. Sin embargo, el ser fortalecido de acuerdo con lo que Pablo nos dice es el mejor ejercicio para nuestro espíritu porque el poder y la potencia a las que se refiere acá son los que nos han sido dados a través del Espíritu Santo. Que todos sepamos, no hay nadie ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra que haya sido capacitado con el poder del Espíritu Santo como un hijo de Dios.

La promesa de Jesús a sus discípulos antes de irse fue esta: “Pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo” (Hch. 1:8). Y es tal ese poder que actúa en nosotros que tiene la dimensión de su gloria misma. Si descubriéramos ese poder seriamos invencibles en todo.

Fortalecidos para toda paciencia y longanimidad

Colosenses 1:11c. Aquí vemos el propósito del poder que está en nosotros.  Cuando hablamos de poder y potencia pensamos una actividad que es notoria que exhibe los “músculos espirituales”, en cualidades activas o hechos excepcionales.  Pero cuando hablamos de las palabras “paciencia y longanimidad” descubrimos que ellas corresponden a la virtud de la pasividad, de la resistencia y del saber esperar.

Por lo tanto, será en el momento de una dura prueba donde comprobaremos que el ser fortalecidos en el hombre interior nos prepara para resistir, perseverar hasta salir triunfante.

De esta manera comprobaremos que la perseverancia (la otra palabra para longanimidad) nos ayudará a no ceder al desánimo, no derrumbarnos cuando se estemos sobrecargado de problemas, y, por otro lado, la paciencia nos ha sido dada como parte del fruto del Espíritu para poder soportar las ofensas sin vengarse, sin desquitarse.

Pablo sabía que estas dos virtudes son las que determinan nuestro carácter, porque nos ayudaran a esperar en Dios y no adelantarnos a sus planes y propósitos que tiene para nuestras vidas. La desesperación ante alguna carencia o el desánimo ante lo inesperado requieren que seamos fortalecidos en el Señor.

 

Vivir con un agradecimiento gozoso

Gratitud por la herencia del que somos aptos

Colosenses 1:12. Comenzamos diciendo que la salvación no es solo el haber sido perdonados de nuestros pecados, sino el saber de lo que ahora somos herederos.

Me temo que la gran mayoría de creyentes siguen en la orilla de su salvación porque solo se han conformados con una sola parte, sin haber entrado en el anchuroso mar de todo lo que Dios ha provisto para ellos. Hay una riqueza de una herencia eterna e infinita, inigualada por cualquier otra cosa.

El creyente por la falta de conocer a Dios ignora de lo que es poseedor. Cuando conocimos al Señor a través de el evangelio ciertamente Dios nos perdonó por la sangre de su Hijo, pero a su vez nos hizo parte de sus tesoros reservados para los que le aman.

Es por eso por lo que vemos que la herencia que nos espera es comparada con una perla de gran precio (Mt. 13:44-46), de igual manera esa herencia es comparada a un banquete real (Mt. 22:2-14) y también es comparada con una fiesta de boda (Mr. 2:9). Y claro está que anheláramos disfrutar de esa herencia ya debido a nuestras limitaciones, sin embargo, esto nos está reservado en el cielo, firmado con la sangre del mismo testador. Por todo esto sostenemos un agradecimiento gozo frente a esa espera.

Gratitud por la liberación efectuada

Colosenses 1:13. De todo lo que hemos dicho hasta acá en relación con la oración que no debe parar, y al unirnos a Pablo en esta gratitud gozosa, lo que él nos dice en este texto es la cumbre de todo lo que ha expresado.

Note usted lo que está leyendo. Vea el contraste de dos vidas. Antes éramos esclavos y estábamos en tinieblas. ¿Cuáles era esas tinieblas? Las tinieblas son aquel estado de separación de Dios e ignorancia de Él en todo donde solo hay un vacío total. Pero note lo que pasó. De ese reino de las tinieblas fuimos traslado al reino del amado Hijo.

¿Cómo sucedió esto? Pues nuestro amado salvador entró a ese mundo de tinieblas, dominado por el pecado, Satanás y el mundo y conquistó para nosotros la eterna salvación. Jesucristo se enfrentó a los más grandes poderes que nos mantenían esclavizados y cuando todo lo hubo vencido, dijo: “Consumado es”.

Pablo va a decirnos en el próximo capitulo que Cristo, al enfrentarse a esos poderes par lograr nuestra libración, despojo a los principados y a las potestades y los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz (Col. 2:15). ¡Somos libres! ¡Gracias, amado Cristo!

Julio Ruiz

Venezolano. Licenciado en Teología. Fue tres veces presidente de la Convención Bautista en Venezuela y fue profesor del Seminario Teológico Bautista de Venezuela. Ha pastoreado diversas iglesias en Venezuela, Canadá y Estados Unidos.
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Beltran
Beltran
1 año de haberse escrito

Nuestro amado salvador jesus cristo, es el verbo,la palabra de dios, la luz del mundo que derroto a las tinieblas.Pablo nos recuerda ser agradecidos y dejarnos guiar por la senda que jesus nos marco, para que lleguemos a convertirnos en hijos de jehova dios, entrar en su gloria y asi vivir una vida plena y dichosa que es el deseo amoroso de nuestro padre celestial.

América
América
11 meses de haberse escrito

Gloria a Dios por su palabra que nos exhorta y consuela y se nos quita una venda al ser expuesta tan claramente. Gracias hno

Venicia
Venicia
11 meses de haberse escrito

Amén

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