Nuestra Carne

La carne es dèbil,
como muchos comprobamos;
pues, queriendo hacer el bien,
del mismo nos apartamos.

La carne y sus pasiones
nos llevan a pecar
porque debilitando nuestras mentes
nos impiden razonar.

Resistir su influencia
en nuestras fuerzas no podemos;
mas, Dios nos ofrece una salida
si a Èl nos sometemos.

La salida está en Cristo,
el cual la carne venciò;
pues a travès de su muerte,
liberaciòn ofreciò.

Crucifiquemos con Cristo
nuestra carne y sus pasiones
para que recibamos de Èl
todas sus bendiciones.

 

 

1 Corintios 10:13

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