Del escritorio de Julio Ruíz

El ángel del Señor

El ángel del Señor

Cuando pensamos en Navidad nuestro enfoque será siempre en Cristo. Belén es el lugar donde comenzó la historia del Salvador; pero, sobre todo, cuando comenzó el antes y después de Cristo.  Pero la pregunta que hay que hacerse es ¿dónde estaba Cristo antes de llegar a Belén? La historia de nuestro nacimiento ocurrió en un momento y en un lugar. Pero cuando hablamos de Cristo tenemos que reconocer que él ya existía antes que naciera. Así que no fue extraño que él les dijera a los fariseos: “Antes que Abraham fuese, yo soy” (Juan 8:58).

Bueno, puede ser que esto sea una complicación para nuestro entendimiento, pero así fue. Jesucristo siempre ha sido, no hubo un tiempo cuando él no existió. Él preexiste antes que todo ocurriera. Por lo tanto, cuando estudiamos al Ángel del Señor estamos hablando de Cristo. Hay millones de ángeles, pero solo hay un Ángel del Señor. Los textos que usaremos para nuestro mensaje forman parte de un total de 62 referencias para hablar del Ángel del Señor.

Ahora bien, hay ocasiones cuando el Ángel de Jehová es Dios mismo, pero hay otras cuando Dios le ordena al Ángel de Jehová, lo cual establece la diferencia en las funciones. De esta manera también entendemos que el Ángel de Jehová es la voz de Dios, pero él no es el Padre ni el Espíritu Santo, sino la segunda persona de la Trinidad. Este Ángel es clave en la historia bíblica.

Personas como Abraham, Jacob, Moisés, Agar, Josué, Manoa… tuvieron encuentros con él. Él es el Cristo pre-encarnado. Estudiar este tema en este tiempo de navidad simplemente es extraordinario. Para ello les propongo que respondamos a la pregunta ¿quién es el Ángel del Señor en la Biblia?

El Ángel del Señor es la voz de Dios mismo

Dios envió muchos ángeles a tareas especiales, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento. Tenemos aquellos ángeles que sacaron a Lot de Sodoma y a Pedro de la cárcel. Pero también tenemos a ángeles que fueron enviados por Dios a cumplir encomiendas específicas. Miguel fue enviado como un arcángel para luchar a favor del pueblo (Daniel 10:13), y el otro fue Gabriel quien hizo unas algunas apariciones a Daniel para ayudarle con la interpretación de sus visiones (Daniel 8:15), y después este mismo ángel se ve volando con prestancia (9:21). Ambas visiones nos muestran que los ángeles son mensajeros de Dios. Ambos ángeles fueron creados por Dios, pero el Ángel del Señor es un personaje distinto. Ese ángel no fue creado. Ya existía antes.

En Génesis 22 

El Ángel del Señor habla desde el cielo para detener a Abraham, para que no sacrificara a su hijo, por cuando Dios había comprobado que Abraham le amaba al hacer este acto de fe (v. 10, 11). Nos llama la atención que fue allí mismo, en medio de ese escenario de obediencia que Dios se proveyó del cordero para el holocausto (v. 8). Dos cosas son significativas en esta escena: el cordero con espinas en la cabeza que simboliza a Cristo (v. 13), y el lugar, el monte Moriach, donde años después se construyó el templo y donde Cristo fue crucificado.

No fue casualidad que el Ángel del Señor estuviera en esa escena. Aquello fue una de las mayores tipologías que encontramos en la Biblia acerca de Cristo. El Ángel del Señor estuvo allí presente.

En Éxodo 3 

El Ángel del Señor se le apareció a Moisés en medio de una zarza que ardía, pero no se consumía. Cuando Moisés iba a ver la razón por la que la zarza ardía sin consumirse, Dios le llamó de en medio de la zarza (v. 2, 4). El pasaje nos dice que estando Moisés en ese lugar cubrió su rostro porque “tuvo miedo de mirar a Dios” (v. 6). Esta revelación será una de las más importantes de la Biblia, porque en este caso el Ángel del Señor se dejó ver. ¿A quién vio Moisés que tuvo temor?

No pudo ser a Dios, porque a Dios nadie le ve jamás. Así que Moisés vio al Cristo preexistente. Allí se reveló Dios como “Yo soy el que soy” (14), el nombre que define a Dios como el eterno ser. Y ese mismo nombre Jesucristo lo pronunció siete veces, cuando también dijo: “Yo soy…” de acuerdo con lo que Juan escribió en libro. El otro aspecto de cómo el Ángel del Señor se revela es el de libertador.  En esta historia se nos muestra al Ángel del Señor trayendo liberación a Israel después de 400 años de esclavitud. Dios vio y oyó la aflicción de su pueblo, por eso ahora desciende para liberarlos (v. 7, 8).

No va a ser extraño que Jesús comenzara su ministerio citando la profecía de Isaías 61:1, que se cumplió en él como libertador según Lucas 4:18: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos…”.

En Zacarías 1:12 

Nos encontramos al Ángel del Señor   intercediendo delante de Jehová (1:12). Ahora lo interesante de todo esto es que, si el Ángel de Jehová está intercediendo delante de Jehová, entonces esta es la segunda persona de la Trinidad. Jesucristo hizo lo mismo delante del Padre por sus discípulos y la humanidad.

Así que el Ángel del Señor intercede por su pueblo y lo mismo hace Jesús por sus discípulos y nosotros de acuerdo con Juan 17: 20. Jesús es el Ángel de Jehová del Antiguo Testamento. Pero después de la encarnación, jamás vamos a encontrar alguna otra referencia al Ángel del Señor. Ciertamente nos vamos a encontrar con millones de ángeles, especialmente en la alabanza universal que nos muestra Apocalipsis, pero no vemos que entre ellos aparezca el Ángel del Señor.

No hay ninguna referencia a él después que Cristo vino. Bien se puede decir que la función del Ángel del Señor fue llevarnos hasta que vino Cristo.

En Génesis 16:7-11 

Otra vez la acción del ángel del Señor es vista como el consolador frente a la afligida Agar, la sierva de Sarai, mujer de Abram. La aflicción de esta esclava era muy grande porque estaba huyendo de su ama por el conflicto que trajo su embarazo y los celos que esto había generado entre las dos. La aflicción fue tan grande que Agar huyó de su ama y fue a parar a una fuente donde fue hallada por el Ángel del Señor quien le confortó.

Le habló de tal manera que confortó su corazón animándola a regresar a la casa de su amada, y con la promesa que haría del hijo que iba a nacer una gran descendencia. Este acto de consolar y convencer nos habla de la labor del Ángel del Señor como consolador. Cuando nos encontramos con Cristo él hizo este mismo ministerio entre los hombres. Su gran invitación era: “Venid mi todos los que estéis cansados y cargados, que yo os haré descansar” (Mateo 11:28-29). Cristo ha sido nuestro gran consolador.

Si Cristo es tan similar al ángel del Señor en el AT ¿por qué Belén? ¿Por qué la encarnación?

Porque era imposible que el Ángel del Señor llegara encarnarse.

El Ángel del Señor no podía hacerse carne

Él no podía ser nuestro Salvador. 

¿Por qué? Porque no podemos tomar al Ángel de Jehová y clavarlo en una cruz. No puede crucificar un espíritu a la cruz, porque no tiene un cuerpo ni tampoco sangre, y sin “derramamiento de sangre no se quita el pecado”. La remisión del pecado por la sangre no hubiera sido posible. Era necesario un cuerpo, así como un cordero para que se diera un sacrificio.  El Ángel del Señor tendría que hacerse carne.

Solo la muerte del salvador podía reconciliar al pecador con Dios.  Esta es una buena noticia para el pecador.  Jesús murió por los impíos. Murió el justo por los injustos para llevarnos a Dios. El salvador tenía que ser uno como nosotros, pero sin pecados, como pasó con Cristo. Sin sangre no hay perdón de pecado.

Él no llegaría a ser nuestro hermano mayor

(Hebreos 2:10-13). Cuando Jesucristo vino nos hizo parte de una herencia y de una familia, llegando a ser nuestro hermano mayor. El vino para mostrarnos al Padre. Cuando él vivió formó parte en una familia con una madre, un padre y unos hermanos, siendo él el primogénito entre muchos.

Nosotros somos los únicos que ahora podemos tener herencia con Cristo, pero ningún ángel tiene esa herencia porque ninguno de ellos son seres humanos. Ningún ángel ha llegado a ser hermano de Jesús, y en consecuencia tampoco podían ser nuestros hermanos. Jesús es nuestro hermano quien vino para mostrarnos a Dios como nuestro Padre. Cristo nos ha hecho parte de la  gran familia de Dios.  

Él no podía ser el descendiente de David

(Isaías 9:7). He aquí una de las razones por las que Dios se hizo carne. La profecía dice que el Mesías vendría del linaje de David, y solo haciendo carne se cumpliría esto. El que se iba a sentar en el trono de David tenía que llegar a ser un ser humano. Ningún asunto era tan esperado por Israel como aquel que vendría del linaje de David como Mesías.

Hubo muchos Jesús en aquel tiempo, pero solo uno fue reconocido como tal cuando se le llamó Jesús hijo de David. Cuando el ángel anunció a María el nacimiento del niño estas fueron las palabras: “Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre…” (Lucas 1:32). No fue raro oír aquel grito en las calles de Jericó: “Jesús, hijo de David, ten misericordia de mi” (Lucas 18:38). 

Él no podía ser el gran sumo sacerdote

(Hebreos 7:26-27). Ciertamente el Ángel del Señor no podía ser un sacerdote, porque sólo Cristo en su encarnación podía ser el intercesor de nosotros. Él llegaría a ser un sacerdote que todos podíamos tocar y ser como uno de nosotros, pero sin pecado. Y eso no pudo suceder antes que Cristo se encarnara. La Biblia nos va a decir que tal sumo sacerdote era puro, inocente y apartado del mal. Pero, además, porque como sumo sacerdote él ahora tiene la capacidad mediadora para interceder delante del Padre por cada uno de nosotros.

El Ángel del Señor no podía hacer esto porque este oficio fue proféticamente anunciado cuando Jesús se hizo como uno de nosotros. Jesús fue hecho sacerdote según el orden de Melquisedec.

Él no podía conquistar la muerte. 

El Ángel del Señor no podía morir y esa era la condición para conquistar la muerte. Después que nuestros padres Adán y Eva pecaron la muerte pasó a toda la humanidad. Desde entonces ella se había enseñoreado de los hombres. Al parecer nadie podía conquistarla.

La única manera de hacerlo era que alguien llegara a experimentarla, a sentirla, y eso fue lo que hizo Jesús cuando también murió. Por esta razón Jesucristo asumió la forma de hombre, llegando a ser 100% hombre y 100% Dios. Jesucristo murió, pero al tercer día resucitó, por lo tanto, el aguijón de la muerte fue vencido (1 Corintios 15:55-57). Absorbida es la muerte en victoria. La muerte no se enseñoreará más de nosotros porque fue vencida por Cristo.

Finalmente….

 Mis amados, cuando hablamos de navidad, hablamos de Belén, de pastores, pero, sobre todo, hablamos de ángeles. La navidad jamás podrá ser comprendida sin que entendamos la presencia del Ángel del Señor, quien, en la llamada revelación progresiva, nos hizo ver que su presencia sería para revelarnos al Cristo pre-encarnado. Que si bien tenemos al Belén del nacimiento del niño a quien el ángel Gabriel le pondría por nombre Jesús, ya él existía en la misma eternidad.

El hecho de saber que este Ángel nos mostró a Dios, pero que no era ni el Padre ni el Espíritu Santo, podemos con toda seguridad afirmar que él era la segunda persona de la Trinidad, nuestro muy amado Cristo. De esta manera concluimos que el plan divino de la salvación pasó por mostrarnos primero la presencia de este Ángel poderoso quien, haciendo funciones de intercesor, consolador y mediador, nos llevó hasta Belén donde comienza la historia de Cristo.

El Cristo pre-encarnado nos habla del tiempo previo cuando Dios tuvo cuidado de todo hasta que llegara el salvador y en la persona del Espíritu Santo. Bendito el Dios eterno que hizo toda provisión hasta salvarnos a través de Cristo por su nacimiento y su muerte en la cruz.  

Mensajes de esta serie: Los ángeles de la navidad

  1. El ángel del Señor
  2. El más grande de los anuncios
  3. La canción más hermosa cantada

Julio Ruiz

Venezolano. Licenciado en Teología. Fue tres veces presidente de la Convención Bautista en Venezuela y fue profesor del Seminario Teológico Bautista de Venezuela. Ha pastoreado diversas iglesias en Venezuela, Canadá y Estados Unidos.

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América
América
6 meses de haberse escrito

Edificante enseñanza. Llena de fé mi vida . Muchas gracias hno Julio Ruiz Dios bendiga su vida y familia, es de mucha bendición sus enseñanzas siempre estoy pendiente cuando comparte alguna por que me bendicen muchísimo.

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