El más grande de los anuncios

El más grande de los anuncios

Lucas 1:28-38

Seguimos con el tema acerca de los ángeles de la navidad. Ya hemos dicho que Dios creo muchos ángeles y todos ellos están organizados para cumplir con el propósito que Él les asignó. Con lo que estudiaremos hoy estamos seguros de que no hay ángeles perezosos ni desobedientes. Por cierto, hay movimientos que proclaman el culto a los ángeles. Algunos dicen tener sus propios ángeles con quienes siempre están hablando. Sin embargo, esto forma parte de una presunción, porque los ángeles solo responden a las órdenes divinas.

Ellos no mantienen un “secretismo” con los seres humanos. Y como ellos responden sólo a las órdenes del cielo, Dios ha reservado a dos de ellos para dar el anuncio más grande que la humanidad ha escuchado y escuchará. El primero fue este que nos trajo el ángel Gabriel, respecto al día en que el Padre determinó que nacería nuestro salvador. El otro será el que anuncie la segunda venida de Cristo. Lo más seguro es que Dios usará a los arcángeles para proclamar esos únicos anuncios jamás antes escuchado.

El primero de ellos es Gabriel, cuyo nombre significa “Dios es grandioso”, y el segundo, probablemente será Miguel, cuyo nombre significa: “Quien cómo Dios”. No podían ser otros ángeles, pues el significado de ambos nombres nos revela la naturaleza misma de nuestro Dios. Gabriel ya había hecho su aparición varios años atrás, lo cual habla mucho de estos seres que no se ponen viejos. Ellos nunca cumplen años. Así que fue Gabriel el ángel que vino para anunciar la navidad, la encarnación del Verbo. Ya había venido unos seis meses atrás para anunciar el nacimiento de Juan. Ahora lo va a hacer con Jesús. Consideremos la naturaleza de este anuncio.  

El ángel escogido por Dios para traer el anuncio

Es enviado por Dios

Lucas 1:26a. Dios tenía preparado al mejor de sus mensajeros para el más grande anuncio que se podía haber dado. Imagínese la escena y el momento. Dios llamó a su ángel y le dijo: ‘Gabriel, ha llegado el momento; ahora es el tiempo para que vayas a la tierra a dar a conocer la noticia más grande jamás hecha y oída’. ¡Qué privilegio tuvo ese ángel!

Ahora bien ¿qué distancia hay del cielo a la tierra? Bueno, eso es algo simplemente inimaginable, más si las distancias en el espacio son medidas por la velocidad de la luz, con una equivalencia a unos trescientos mil kilómetros por segundo. Cualquier nave que el hombre inventara duraría miles de años luz para ir y venir. Sin embargo, Gabriel no duró muchos días viajando como los magos del oriente, para venir y dar la noticia.

En el mismo momento que recibió la orden descendió a la tierra. ¡Qué gozo más grande habría en el corazón de aquel ángel al venir a dar la noticia!! Se trataba de la noticia que muchos años atrás habían profetizado Isaías, Miqueas, los salmos y los demás escritos. Gabriel fue enviado cuando llegó el cumplimiento del tiempo (Gálatas 4:4-7).

El lugar donde fue enviado

Lucas 1:26b.  Hay algunos asuntos importantes en este relato. Lucas habla del sexto mes. ¿A qué se refiere esto? Bueno, ese fue el tiempo de embarazo que tenía Elizabet. Ella era parienta de María, pero además era estéril. Ese no es un detalle cualquiera, porque cuando María le pregunta a Gabriel “¿cómo será esto?” la respuesta fue que “nada hay imposible para Dios”.

En efecto, Gabriel vino seis meses atrás para comunicarle a Elisabet del embarazo de Juan el Bautista.  El otro aspecto interesante es la región donde fue enviado: Galilea y Nazaret.  ¿Por qué fue importante esto? Porque Jesús pasaría la mayor parte de su vida en Nazaret. Si bien es cierto que hoy día Nazaret es una ciudad muy próspera, durante el tiempo de Jesús era muy pobre, lo cual hablaba del origen humilde de nuestro Señor.

La manera cómo fue distinguido Jesús fue precisamente cuando le llamaban Jesús de Nazaret. Nazaret era un pueblo tan insignificante, y de mala fama que  Natanael, el que llegó a ser también discípulo de Jesús hizo la pregunta que todos hacían en su tiempo: “¿Y de Nazaret puede salir algo bueno?” (Juan 1:16). Pues fue a ese lugar donde Dios envió a Gabriel con la más grande noticia.

La persona escogida por Dios para recibir el anuncio

Una virgen desposada con un varón…

Lucas 1:27. Las edades que los comentaristas incluyen para María, el vaso escogido por Dios para el nacimiento de su hijo, estaban entre 13 a 16 años; pero, además, porque era entre los 12 y los 13 años cuando una muchacha judía era oficialmente comprometida. Aquella era la edad más hermosa de la virginidad. Y el término para virgen era una clara referencia a alguien que no había tenido relaciones sexuales con alguien.

Esa virgen estaba desposada con José quien venía del linaje de David, como también ella misma. ¿Quién era María? Bueno, debemos imaginarnos que fue alguien que Dios también escogió por sus virtudes, su pureza y su consagración de vida. Un verdadero modelo para las adolescentes cristianas cuando piensan a su edad en hacer y tener tantas cosas, pero que no siempre siguen la voluntad de Dios.

El nombre “María” significa “la elegida de Dios”. También significa “excelsa”. No se habla mucho de los padres y la familia de María; solo tenemos el dato de Elizabet su pariente. Pero sus padres tuvieron que ser devotos judíos, guardadores de la ley y los mandamientos del Señor. El acto de su escogencia tuvo que envolver su entorno familiar. La madre de María tuvo que ser especial.

La salutación que causó sorpresa

Lucas 1:28. Tres cosas distinguen el repentino anuncio del ángel: que ella había sido favorecida entre tantas otras, que el Señor estaba con ella (ya eso era una gran garantía), y que era bendita entre todas las mujeres. Se dice que para los tiempos cuando Jesús nació, toda adolescente judía lo que más deseaba era ser la escogida para traer al Mesías prometido.

Tres cosas le dijo Gabriel a María acerca del niño que tendría. Primero que se llamaría Jesús, o sea, el salvador. Segundo que sería grande, y tercero que sería “llamado hijo del Altísimo”. No era cualquier niño que estaba naciendo. Imagínese a María oír esto.

A ninguna madre se le había dicho anticipadamente lo que iba a ser su hijo. Pero, además, observe las tres cosas que Dios le iba a dar a ese niño que iba a nacer: una casa, un trono y un reino (v. 32, 33). Con razón María se perturbó con todo lo que estaba oyendo de aquel extraordinario ángel.

La verdad era que, si bien el Mesías esperado vendría como un ser muy poderoso, lo que Gabriel le dice a María parecía demasiado para su entendimiento como una joven todavía.  Pero aparte de estar asustada por semejante anuncio, también tiene una pregunta lógica “¿cómo será esto? pues no conozco varón”.

El poder escogido por Dios para ejecutrar el anuncio

El Espíritu Santo vendrá sobre ti…

Lucas 1:35a. Interesante que antes que el Espíritu Santo viniera y llenara a los discípulos de Cristo, como parte de las promesas hechas de la tercera persona de la Trinidad, vino para llenar aquella joven llamada María. Qué acto tan sublime este. Qué privilegio para un ser humano como María. Aquella verdaderamente fue una concepción santa. Qué milagro más incomprensible para la mente humana que una mujer quedara embarazada, siendo virgen.

Conocemos tan poco a la persona y a la obra del Espíritu Santo. El Pentecostés fue su manifestación pública, el cumplimiento de la profecía, pero fue el vientre de la virgen María donde el Espíritu Santo hizo su más grande y sublime obra en la concepción de Jesucristo. Qué manera tan extraordinaria para revelarnos la Trinidad en un pasaje como este.

La concepción de Jesús no fue humana, así era como esperaban al Mesías.  Pero Jesús, por cuanto sería 100% humano y 100% divino, tuvo que ser el Santo Espíritu quien trajo un embrión ya fecundado y lo puso en el vientre de la virgen para que allí se gestara y luego naciera. Esta obra no podía hacerla más nadie, sino el Espíritu Santo.  Con esto seguimos viendo el anuncio que Gabriel le comunicó a María.

El poder del Altísimo te cubrirá con su sombra…

Lucas 1:35b. Este poder no podía ser otro sino el del mismo Dios. Aquí tenemos que seguir “hilando fino” porque estamos tocando tierra santa en este anuncio de Gabriel. Otra vez, aquí está presente toda la Trinidad. Observe que ella se hizo presente al momento de la creación del mundo y ahora se hace presente para el momento de la salvación del mundo.

Otro asunto es que en este pasaje se nombra por primera vez a la persona del Espíritu Santo, y por primera vez la persona del Hijo de Dios.  ¿Es esto casualidad? El pueblo de Israel esperaba un Mesías que a su vez era el Hijo de Dios. Bueno, ya el ángel había dicho que Jesús era el Mesías cuando habló de la “casa de David”, pero era necesario que María supiera que el niño que iba a tener también era divino.

De esta manera la sombra del Altísimo, que es el Padre mismo, cubrió a María para que se diera después la hermosa relación que Jesús como Hijo de Dios tendría con el Padre en su vida terrenal. Y esa sombra con la que el Padre cubrió a su Hijo, desde el mismo momento de su concepción, lo cubriría por el resto de su vida en la misión que tenia por delante, hasta la muerte misma. ¡Bendito sea este milagro!

El ejemplo escogido por Dios para respaldar el anuncio

Tu parienta ha concebido un hijo en su vejez

Lucas 1:36. Hemos dicho que el ángel Gabriel ya había venido seis meses atrás para dar a conocer a Elisabet y su esposo, el sacerdote Zacarías, la noticia que Dios les daría un hijo, aunque ya eran viejos y Elisabet era de edad avanzada (Lucas 1:7).

Lucas narra estos dos anuncios que están muy relacionados. El hecho que Gabriel le dijera a María que su pariente Elizabet estaba embarazada confirma más su asombro por la noticia que está recibiendo, porque si alguien conocía la condición de su prima era ella. Elisabet nació estéril, pero además ya ella era muy vieja para traer un hijo. El hecho que Gabriel le comunicara esta esta noticia constituía un milagro. ¿Y acaso lo que ella está oyendo de quedar también embarazada sin tener relación con su marido no es otro gran milagro?

Pues exactamente eso es lo que Gabriel le está tratando de decir al mencionarle los seis meses de embarazo de Elisabet.  Porque si Dios lo hizo con estos viejos de tan avanzada edad ¿no podrá hacerlo con ella también?  Creo que el texto con el que Gabriel cierra su anuncio y su presentación es el más importante de este pasaje: “Porque nada hay imposible para Dios” v. 37.  Cómo dudar que Dios puede obrar en algo que nos parece también imposible donde él actúe. Debiéramos acostumbrarnos a ver los milagros del cielo.

CONCLUSIÓN: La navidad por donde la veamos es todo un milagro. Con ella se cumple el hecho que Dios lo tenía todo preparado para que se diera. Observemos el ángel que escogió para dar la noticia. Gabriel mismo se define como alguien que está siempre en la presencia de Dios v. 19, lo cual nos habla que no fuere cualquier ángel que vino del cielo con el anuncio: “Respondiendo el ángel, le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y he sido enviado a hablarte, y darte estas buenas nuevas”.  

Luego vemos al recipiente del anuncio, a María, la virgen desposada con José para prestar su vientre de modo que ella trajera el salvador. Después tenemos el poder escogido para hacer realidad aquel milagro: El Espíritu Santo, la tercera persona de la Trinidad y el poder del Altísimo, la primera persona de la Trinidad. Como en ningún otro pasaje, aquí se pone de manifiesto toda la Trinidad en acción. Y es que no podía ser de otra manera. Un ángel poderoso vino a dar la noticia a una joven virgen llamada María, quien después de ser convencida del milagro que iba a ocurrir en su vientre dijo: “He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra” Lucas 1:38. ¿Diremos lo mismo hoy nosotros?

Mensajes de esta serie: Los ángeles de la navidad

  1. El ángel del Señor
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