Reputación: Idolatría los domingos por la mañana

Reputación: Idolatría los domingos por la mañana

Enfocarnos en mantener una buena reputación puede ser loable si buscamos ser testimonio de Dios, pero cuidado también puede signo de que estamos ante un ídolo.

Retomamos nuestra exposición sobre los ídolos que suelen tentarnos cuando nos juntamos para adorar a Dios los domingos por la mañana.

En esta oportunidad hablaremos del ídolo de la REPUTACIÓN, enfocándonos en la forma cómo se manifiesta en la vida de los líderes. Dios bendice la buena reputación y el testimonio. «Vale más la buena fama que las muchas riquezas y más que oro y plata la buena reputación» (Proverbios 22-1). Dios quiere que nuestras vidas den buen testimonio destacando virtudes como la piedad, la integridad y la fidelidad. Sin embargo, nunca debemos que nuestra reputación y buen nombre se logre a expensas del Nombre de Dios. No debemos preocuparnos más por nuestra reputación que por la de Dios.

Exaltación personal

El ídolo de la reputación es muy sutil. Se disfraza detrás de actos santos y piadosos pero se revela con actos o pensamientos profanos. Es triste, aleccionador y aterrador que se pueda usar el momento de adoración a Dios para lucirnos ante demás. Reconozco que he caido en esto muchas veces.

A lo largo de los años he descubierto varias maneras como este ídolo se ha manifestado en mi vida. Voy a citar algunos de ejemplos:

Confieso que he tenido estos pesamientos. Todos ellos son una evidencia que buscamos que se nos exalte.

Ansiedad y baja autoestima

Tengo que decir que la exaltación propia tambien se manifiesta en la ansiedad y una baja autoestima.

Generalmente estos pensamientos surgen porque tememos que no se aprecie nuestro trabajo o que no recibamos la aclamación que anhelamos. La raíz de eloo es que no se nos va a honrar, porque tenemos inseguiridades sobre el don que Dios nos ha dado o porque cedemos a la ansiedad.

No estamos honrando a Dios si buscamos la exaltación personal o si sufrimos de ansiedad o tenemos baja la autoestima. Esto es un indicio que buscamos mejorar lo que piensan los demás de nosotros en lugar de que pongan la atención en nuestro Salvador.

Los músicos y los pastores no son más pecadores que los demás pero tenemos tentaciones particulares y tenemos que estar muy atentos a ellas. Nuestro trabajo en gran parte se hace frente a las personas y podemos sentirnos tentados a robarle la gloria a Dios. Es por ello que debemos cuidarnos de estar sirviendo al ídolo de la reputación.

Esto no sólo le ocurre a los líderes

Servir a este idólo también puede ocurrir en personas que no pertenecen al grupo de adoración o que no estén en el liderazgo de la iglesia. Por ejemplo cuando estamos cantando en la congregación podemos pensar en cosas como:

Pobreza de espíritu

Hace años, estuve en Inglaterra de conferencia. En uno de sus seminarios, un guitarrista nos dirigió en adoración con poca calidad musical. Al terminar el anciano que estaba a mi lado me dijo con una sonrisa: «Ha sido encantador, ¿no?«. Le iba a responder que no pero el Espíritu Santo atrapó mi lengua antes de dar la respuesta. En ese momento me di cuenta sólo una persona había estado adorando a Dios y precisamente no fui. Estaba ocupado adorándome a mí mismo. Estaba regocijándome en mis conocimientos, mis experiencias, mi entrenamiento y mi formación. Es muy problable que Dios no estuviese impresionado con la calidad musical pero si en otras cualidades. «Pero yo miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu y que tiembla a mi palabra.. (Isaías 66:2b RV 1991).

Que Dios nos conceda la gracia de buscar verdaderamente su reputación por encima de la nuestra cada vez que nos reunimos para adorarle.

Artículos de la serie: Idolatria los domingos por la mañana

Parte 1: Idolatría los domingos por la mañana
Parte 2: Experiencia y Liturgia
Parte 3:
Conocimiento o ignorancia bíblica
Parte 4: La excelencia musical
Parte 5: Resultados
Parte 6: Reputación Parte 7: Relevancia
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