Del escritorio de Julio Ruíz

En cuidados intensivos

En cuidados intensivos

En cuidados intensivos es otro estudio sobre las siete iglesias del Apocalipsis. Se trata de la iglesia de Sardis a quien el Señor calificó como que tenía nombre de que estaba viva, pero estaba muerta. Es una dura aseveración a la que aconseja que vea las obras que estan para morir y se arrepienta. 

Apocalipsis 3:7-13

Los artistas de Hollywood han desarrollado una serie titulada: The Walking Dead (Los Muertos Vivientes). Lo que hace “interesante” la serie es ver a hombres y mujeres que se suponen que estaban muertos, moviéndose con una gran lentitud, produciendo gestos y voces como de ultratumba, y comiendo cuerpos humanos o de animales, porque tienen sed de sangre.

A estos los llaman “zombis”; extrañas criaturas que nos hacen pensar en un mundo irreal, pero que no deja de tener su propósito, sobre todo cuando tenemos que aplicar esto a alguna situación de nuestras vidas. Hace dos mil años el Señor observó a una iglesia que tenía estas características (zombis), pues cuando la vio no encontró cosas buenas para elogiar, sino que dijo que ella tenía nombre que vivía, pero estaba muerta; estamos hablando de la iglesia de Sardis.  

La historia cuenta que Sardis fue una vez una de las ciudades más grandes del mundo. Había sido la capital del antiguo reino de Lidia, y en el siglo VI a. C. fue gobernada por un rey extremadamente rico, llamado Creso, que llegó a ser sinónimo de riquezas incontables. 

¿Cuál era el problema de esta iglesia? Que su estado moribundo se debía a la pérdida de la comunión con Dios. Su corazón dejó de velar porque se durmió en su fama, de allí la advertencia “ sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir”. Una de las preguntas que uno se hace al leer de esta iglesia es ¿cuándo comienza una iglesia a morirse o qué produce que una iglesia se muera?

Bueno, esperamos no ser esta iglesia, sin embargo, lo que el Señor ha escrito es para que veamos hasta dónde hay señales claras que nos hacen una iglesia viva. Y en virtud de la presente advertencia, necesitamos analizar la naturaleza de una iglesia como esta, para preguntarnos cuáles son las características de una iglesia que está pronto a morir. Para los efectos del mensaje de hoy, llamaremos a la iglesia de “cuidados intensivos”, porque ninguna noticia es tan mala como cuando alguien muy cercano a nosotros entra a alguna UCI. De allí o sale vivo o sale muerto. Veamos de qué se trata esa iglesia.

Es una iglesia con un diagnóstico reservado

Tienes nombre de que vives, y estás muerto

Apocalipsis 3:1b. Como en los anteriores casos, lo primero que Jesús hace es identificarse con la iglesia a quien le escribe. Sobre estos “siete espíritus”, el comentarista Barclay ha dicho que pudiera representar la totalidad de los dones del Espíritu y la universalidad de su presencia.

Hemos dicho que las “siete estrellas” representan a las iglesias, y el que estén en las manos del Señor aseguran su destino. Esto significa que nada escapa a su presencia. Todo lo que la iglesia hace es como un libro abierto delante de él. Con esta identificación Jesús pone en evidencia el estado y condición de la iglesia. Para una iglesia que tiene apenas signos vitales de vida, el Señor se presenta a ella como el que tiene los “siete Espíritus de Dios”. Porque si algo necesitaba la iglesia era vida y el “Espíritu es el que da vida…”.

No es la organización la que trae vida a la iglesia, sino el Espíritu, y eso era lo que necesitaba la iglesia de Sardis. Decirle que “tienes nombre de que vives, y estás muerto” era un diagnóstico reservado que requería de una atención urgente. Era una iglesia que estaba en la UCI y se requería de médicos especialistas en la “salud del corazón” para darle vida. Y que Jesucristo, quien la amaba tanto.

Afirma las otras cosas que están para morir…

Apocalipsis 3:2b. La observancia que Jesús sigue haciendo de la iglesia es profunda. Él le ha dicho a esta iglesia, como a las demás, que conoce sus obras. Y si bien es cierto que con las demás iglesias reconoce sus buenas obras, y sus virtudes, con esta va directo a su diagnóstico y lo que ve es a una iglesia moribunda. Previamente le había dicho que sea vigilante, lo cual al parecer era parte del problema.

Su descuido fue tal que había muchas cosas en su interior que se habían muerto, o que se estaban muriendo. Puede imaginarse esa iglesia donde los miembros asistían a ella como un club, donde iban a “cumplir”. Seguramente se había muerto el culto de oración, el estudio y la predicación de la palabra viva desde el púlpito no existían, así como las misiones y la evangelización sólo era una historia pasada. Y el asunto era tan critico que el Señor le pide que revise las “las otras cosas que están para morir” para que no ocurra un funeral, porque esto es lo que le espera a una iglesia en esta condición.  

El Señor es el mayor interesado en la vida de la iglesia. Ella no nació para morir, sino para traer vida y Jesús el dador de ella. Aun la iglesia que está para morir el Señor le da vida y ella debe buscarla.

 Una cara maquillada

La conclusión a la que llegamos con la iglesia de Sardis es que aparece como la menos atractiva dentro de las demás. El Señor no encontró nada que alabarla. Al parecer la iglesia estaba realizando muchas actividades exteriores, pero no había espiritualidad de su recinto.

Es posible que la iglesia contara con una buena organización. Todo parecía marchar bien. Si alguien la juzgaba desde afuera, bajo un punto de vista congregacional, y organizacional, a lo mejor tenía los mejores elogios. Pero lo cierto era que aquella iglesia no tenía vida. Se ha dicho que no hay cosa mejor organizada que un cementerio; sin embargo, allí no hay vida. Las características de una iglesia al estilo Sardis es que pudiera estar conformada por personas que desde el exterior profesaban a Cristo, pero no hay una vida espiritual.

El Dr. William Barclay ha dicho:  «Una iglesia corre el peligro de morir cuando empieza a alabar su propio pasado, cuando le preocupan más las formas que la vida, cuando se preocupa más de los sistemas que de amar a Jesús, cuando tiene más interés en las cosas materiales que en las espirituales”. Un muerto no necesita que se le maquille su rostro, lo que él necesita es vida. Eso es lo que cambiará su estado.

La iglesia con sus niveles alterados

“Porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios

Apocalipsis 3:2c. ¿Qué necesita una iglesia que se está muriendo? ¡Por supuesto que lo que necesita es vida! El Señor Jesucristo, el más interesado en la salud de su iglesia, le recomienda la medicina exacta para levantar su actual estado. Él jamás le dirá a su iglesia como le dijo al Israel de Moisés que lo iba a raer de la tierra.  El Señor llama a la iglesia moribunda a “afirma las otras cosas que están para morir”, porque “no he hallado tus obras perfectas delante de Dios”. 

No hay prosperidad espiritual cuando nos conformamos sólo con ritos y ceremonias. El Señor busca verdaderos actos de piedad y poder espiritual. La iglesia de Sardis, al igual que las demás, era una iglesia del Señor. Cristo murió por ella. Es verdad que estaba a punto de morir, pero ella es pertenencia divina. Algún apóstol la había formado. Alguien con amor desinteresado la había constituido como iglesia. Entonces había que auxiliarla, darle vida porque sus niveles estaban alterados.

La iglesia de Sardis aparece como la más necesitada de la intervención divina. Sus obras no calificaban a la mirada del Señor, pero él tampoco quiere su muerte. Él desea que ella viva. Que se levante. Que revive las obras que hizo en el pasado.

 Vivir en la carne, es dormir en el Espíritu

Apocalipsis 3:2a.  Una cosa es la vista de los hombres, pero otra muy distinta es la vista divina. Dios nos ve como realmente somos. El estado moribundo de la vida espiritual debe vigilarse. En la Biblia encontramos varias veces la orden de despertarnos.

Pablo dice en la epístola a los Efesios: «¡Despiértate, tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te alumbrará Cristo!” ((Efesios 5:14). Es como si nos dijera: “afronta con seriedad tu condición, cambia tu estado, muévete en otra dirección; sal del aburrimiento y levántate para ser el hijo de Dios que él espera usar y bendecir”. Vigilar es lo contrario de dormir.

La tendencia es más a conformarse en la vida espiritual. La religiosidad es lo que produce un olor a muerte. La plenitud de Cristo en el creyente es la vida a la que nos llama el Señor. Él dijo dos cosas muy importantes respecto a esto: “El que cree en mí, como dije la Escritura, ríos de agua viva correrán de su interior” (Juan 7:38); y además dijo: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10). 

La muerte no tiene nada que ver con el evangelio de Cristo, porque aún los que mueren físicamente se les promete la resurrección de los muertos.

Acuérdate… guárdalo, y arrepiéntete

Apocalipsis 3:3. ¿Qué es lo que ha recibido una iglesia? ¿Qué es lo que ha recibido un creyente? Ningún asunto será más importante recordar que el instrumento que Dios usó para salvarnos. Tenemos una deuda de gratitud por nuestra salvación.

Conviene recordar esto para vivir el evangelio de Cristo. Somos muy olvidadizos. El otro paso es guardar.¿Qué asuntos debería guardar un creyente? Salomón le dijo: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, por de él mana la vida” (Proverbios 4:23). Y el más importante de estos tres es cuando el Señor le dice a su iglesia “arrepiéntete”.

Esta palabra, y en especial en esta carta, apunta hacia un cambio de actitud. Nos movemos con una continua justificación de lo que hacemos que no encontramos nada dentro de nosotros de lo que debemos arrepentirnos. En este mismo sentido el Señor le da a su iglesia una poderosa razón por la que ella debería ser vigilante y arrepentirse: “Pues sino velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a que hora vendré sobre ti”. 

Hay que vigilar porque el Señor vendrá en el momento menos esperado, como lo hace un ladrón. Así, pues, el Señor le da al “paciente” la medicina correcta para que se levante de su estado moribundo.

La iglesia con una esperanza de seguir viviendo

 La esperanza de los que no han manchado sus vestiduras

Apocalipsis 3:4. Lo anterior dicho nos pudiera dejar con un mal sabor respecto a la iglesia de hoy, y lo que hacemos, porque nos estamos examinando en la medida que hablamos de estas iglesias. Pero el Señor detectó una señal de vida en aquella iglesia moribunda. Así que el presente texto será muy revelador en medio de la condición de aquella iglesia.

En efecto, no todos estaban muertos en la iglesia. Había unos hermanos que mantuvieron su integridad, guardándose   sin manchas en un lugar donde el pecado y la corrupción deberían ser normales. Esta es una nota de esperanza. Siempre hay alguien en una iglesia de “cuidados intensivos” dando señales de vida, y esta era una de ellas.

Mis amados, si bien es cierto que hay muchas iglesias modernas que tienen “nombre de que viven, y están muertas” como Sardis, también es cierto que ellas tienen esos hermanos “que no han manchado sus vestiduras”. Que, si bien es cierto que muchos podrían estar viviendo desanimados, quejumbrosos, carnales y alejados del Señor, también hay hombres y mujeres santos que se mantienen firmes en el servicio, y su constante consagración a Dios. En esto hay esperanza.

El que venciere será vestido de vestiduras blancas

Apocalipsis 3:4. Es verdad que el Señor ha visto que las obras de esta iglesia no han sido tan buenas como las vio en otras. Sin embargo, si la iglesia toma el camino correcto de la restauración, no morirá, sino que más bien tendrá un final glorioso que se traducen en premios para los victoriosos. Las recompensas para los vencedores de esta iglesia son únicas en toda la Biblia.

Uno tiene que ver con la vestimenta blanca. Normalmente a los muertos se les viste con buenos trajes. Si nunca usó alguno, la familia se lo pone. En algunos casos, los visten con vestiduras blancas, pero cual es el problema de alguien que está en esa condición, pues está muerta. Ese vestido se va a corromper pronto y se llenará de gusanos.

Pero mire la promesa que se les da a los triunfadores. Serán vestidos de “vestiduras blancas” que jamás se ensuciarán. Las vestiduras blancas son siempre símbolo de redención en las Escrituras. Esta verdad aparece más amplia en el capítulo 7 de este libro. 

Así que, al vencedor, Jesús le promete que “será vestido de vestiduras blancas”, que es la justicia de Dios que los hace aceptos delante de él.  “La pureza de la gracia será recompensada con la pureza perfecta de la gloria”.

No borraré su nombre… confesaré su nombre

Apocalipsis 3:5. Veamos la otra promesa que Cristo hace: “De ninguna manera quitaré su nombre del libro de la vida”. Es una promesa de la seguridad de la salvación. Algunos interpretan que sólo los nombres de los creyentes están escritos en ese libro de la vida, y que no hay peligro de que alguno sea borrado de él.

Eso suena bien. Pero ¿por qué hay la idea que nuestro nombre pudiera ser borrado del libro de la vida? Lo que yo creo es que Dios tiene el nombre de cada persona inscrita en el libro de la vida, pero que cada persona necesita creer en Jesucristo para que en el día final su nombre no sea borrado de allí.  

La promesa para los que perseveramos es que «nunca borraré su nombre del libro de la vida”, pero, además, que el Señor “confesará su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles”. Mis amados, de todas las promesas y los galardones que el Señor le ha propuesto al creyente y a las iglesias fieles, esta es la promesa más reveladora y grande de todas.

Qué momento más sublime será aquel cuando seamos presentados delante del juicio final y cuando el Padre comience a leer la lista y escuche mi nombre que sea el mismo Cristo, mi Abogado eterno, que lo confiese porque él murió por mí.

En cuidados intensivos

Al final de la carta aparecen otra vez las palabras “el que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”. Y, ¿qué ha dicho el Espíritu a la iglesia hoy? ¿De qué manera él te ha hablado? Para la iglesia la reflexión apunta hacia la clase de creyentes que somos. No suena halagador que el Señor nos diga “tienes nombre de que vives, pero estás muerto”.

El llamado es a ser vigilante y afirmar las cosas que están por morir. Si no eres creyente, y sabes que tu nombre podrá ser borrado del Libro de la Vida, es tiempo para que hoy te pongas “el vestido blanco”, cuyo símbolo nos habla de haber sido lavados en la sangre de Cristo. Si eres creyente, el llamado de este texto es para que andes con vestiduras blancas; que no manchemos nuestro testimonio.  

Estudios de esta serie:

1. Que no se apague el amor (Efeso)
2. Los santos que padecen sufrimiento (Esmirna)
3. La batalla por la pureza (Tiatira)
4. En cuidados intensivos (Sardis)
5. Cuando una iglesia trasgrede su fe (Pérgamo)
6. La puerta que nadie puede abrir (Filadelfia)

Serie anterior

En el año 2005 el pastor Julio Ruiz escribió una serie sobre las siete iglesias del apocalipsis cuyo mensajes son distintos. A continuación presentamos la serie de ese entonces:

Mensajes del Espíritu a las Iglesias - Efeso: Fisuras en la costura
Mensajes del Espíritu a las Iglesias - Esmirna: Los Santos que sufren
Mensajes del Espíritu a las Iglesias - Pérgamo: Iglesia fiel y al mismo tiempo transigente
Mensajes del Espíritu a las Iglesias - Tiatira: Aferraos a lo que tenéis
Mensajes del Espíritu a las Iglesias - Sardis: Sé Vigilante
Mensajes del Espíritu a las Iglesias - Filadelfia: Una puerta abierta
Mensajes del Espíritu a las Iglesias - Laodicea: Sé pues celoso

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Julio Ruiz

Venezolano. Licenciado en Teología. Fue tres veces presidente de la Convención Bautista en Venezuela y fue profesor del Seminario Teológico Bautista de Venezuela. Ha pastoreado diversas iglesias en Venezuela, Canadá y Estados Unidos.
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Dora
Dora
10 días de haberse escrito

Muchas gracias hermano, me han edificado mucho sus estudios.
Son de mucha bendicion y crecimiento en el conocimiento de las escrituras.
Dios siga aumentado su sabiduria . Amen.
Siga compartiendo hermano Aleluya.

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